Inolvidable el imparable 3000 de Roberto Clemente

Un día como hoy…30 de septiembre del 1972…la temperatura en Pittsburgh, Pennsylvania, estaba un tanto fría y el cielo nublado. Era sábado y desde mi ventana en el Hotel Hilton veía autos salir y entrar del famoso túnel a la entrada de la ciudad a poca distancia. Recuerdo, además, una fuente de agua majestuosa prácticamente frente a la hospedería.

Dos días antes, el jueves 28 de septiembre, arribé a dicha ciudad en unión a un mutuo amigo muy cercano de Roberto Clemente…el estelarísimo pelotero de los Piratas de Pittsburgh…y me refiero al otrora estelar lanzador de Puerto Rico, José ¨Palillo¨ Santiago.

Nuestra visita a Pittsburgh fue motivada para, posiblemente, cubrir ese fin de semana el imparable 3000 de Roberto en las Grandes Ligas…logrando así ser el primer pelotero de Puerto Rico y de la América Latina, al igual que el undécimo bateador en la historia de Grandes Ligas, en arribar a esa exclusiva cifra.

Premoniciones de Clemente…¡tal vez!

Durante el entrenamiento primaveral de los Piratas en Bradenton, Florida en el 1972, me comento en su habitación en el Pirate City (moderna edificación del equipo), ¨Tengo que lograr ese ´hit´ esta temporada.» Y por mi mente no paso preguntarle la razón por haber dicho esas palabras.

Sin embargo, el viernes 7 de julio del 1972, en el camerino de los Piratas en Atlanta, antes de juego frente a los Bravos de esa ciudad, Roberto volvió a comentar al respecto, ¨Los tengo que conseguir esta temporada y me gustaría ver muchos Boricuas en las gradas con banderas de Puerto Rico.¨

En esa ocasión vi los tobillos de Roberto hinchados y algo como un semblante de dolor o de tristeza. Entonces, tras tratar de estimularlo con palabras, vino a mi mente que, tal vez, Roberto estaba teniendo premoniciones.

Una vez más, con mis palabras, los transporto a Pittsburgh, ahora al viernes, 29 de septiembre del 1972. Esa noche los Piratas recibían la visita de los Mets de Nueva York y Roberto tenía ya 2,999 imparables.

Frente a un lanzamiento del estelarísimo derecho Tom Seaver, el Boricua bateó una rolata no muy dura por los predios de la segunda base Ken Boswell que originalmente fue declarado ´hit´ y luego de que los 24,193 fanáticos irrumpieron en una gritería la pizarra gigante del Estadio Tres Ríos indicó que la anotación oficial había sido cambiada a un error.

Luego del partido, un tanto abatido, Roberto nos manifestó, ¨Tal vez en el próximo juego logre el ´hit´…ahora lo que deseo es irme a dormir, pero no he dormido bien últimamente con tantas llamadas que he recibido y tanto pedidos por parte de personas.¨

Hit 3000 de Roberto Clemente

A las 3:07 de la tarde el próximo día (30 de septiembre) en la cuarta entrada frente al zurdo Jon Matlack, el Boricua disparó una línea que picó una vez y llegó a la verja del jardín izquierdo para el imparable 3000, ante 13,117 fanáticos.

Hace pocas horas, desperté al querido hermano ¨Palillo¨ Santiago en Carolina, Puerto Rico, desde mi hogar en Dallas, Texas, y al respecto comentó, ¨Narré las primeras tres entradas del juego. El ya fenecido colega, Terry García, llegó tarde al estadio por cuestiones de su vuelo y le cedí el micrófono para la cuarta entrada, en la misma que Roberto logró sus 3000.¨

Antes del juego, Roberto me había dicho, ¨Si lo logro…saldré del juego. Baja el camerino para hablar.¨ Así lo hice y por más de una hora platicamos…uniéndose luego a la charla el querido y respetado colega de Nueva York, Dick Young.

Horas antes del partido había hablado con su madre, Luisa Walker, desde su hogar en Puerto Rico (Urb. El Comandante), y me dijo, ¨Si lo logra…dale un beso de mi parte.¨ Así lo hice en el camerino…al abrazarle le di un beso en la parte derecho de su cuello…me miró…le dije que era un pedido de su madre y me regaló un amplia sonrisa.

Roberto Clemente con la bola y el bate del hit 3000.

Luego de partido compartimos en el hogar de sus buenos amigos, Elsa (nacida como Roberto en Carolina) y su esposo Henry Coolong. Desde allí salimos rumbo al hogar de Roberto y Vera en la vecindad de Greentree en Pittsburgh (donde el jardinero de los Piratas, Al Oliver, era su vecino inmediato) en unión a Dora Matos de Pasarell (representando en Pittsburgh al Gobernador de Puerto Rico, Luis A. Ferré), ¨Palillo¨  Santiago y Phil Dorsey (empleado postal y puente cultural de Roberto durante sus 18 temporadas con los Piratas…a la vez su mejor amigo personal en los Estados Unidos).

A eso, tal vez, de las ocho de la noche…Roberto, Dorsey y este servidor, nos encontrábamos charlando en la habitación del gran pelotero mientras él se ponía camisa, corbata y gabán para visitar el hogar del Dan Galbreath, propietario de los Piratas.

De pronto, en voz baja pero firme, nos dijo, ¨Ahora, saben la clase de pelotero que soy.¨ Manifestando así…con sencillo orgullo…como que ya había plenamente superado las dificultades que confrontó por eso de ser víctima de tantos prejuicios en su carrera como pelotero en ¨El Mejor Béisbol del Mundo¨. Sin embargo, sus palabras no reflejaron rencor…¡para mi fueron respetuosas con toques de Dios!

Noventa y dos (92) días después…los restos de Roberto Clemente desaparecieron en las aguas del Océano Atlántico que acarician a Puerto Rico a pocas millas al norte de su lugar de nacimiento en Carolina.

Ya estamos en el 2020 y a cada rato retumban en mi mente las palabras de Roberto Clemente de que ¨Tenia que lograr sus 3000 en la temporada del 1972¨.

Premoniciones…¡solamente Dios lo sabe!

2 comentarios en “Inolvidable el imparable 3000 de Roberto Clemente”

  1. Excelente Reseña Gracias y saludos desde Venezuela
    » hay mucho dispuestos hacerse presente donde hay felicidad, pero pocos donde hay dolor» Roberto Clemente

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