
A comienzos del año 1896, cuando Puerto Rico aún se encontraba bajo el dominio colonial español, surgió un movimiento que encendería una de las expresiones culturales más perdurables del pueblo puertorriqueño: el béisbol. Este esfuerzo pionero no fue producto de la casualidad ni de una acción colectiva espontánea, sino el resultado de la visión y la determinación de un joven: Amos Iglesias Van Pelt.
De herencia mixta, Amos nació en Brooklyn el 12 de julio de 1879 y llegó a Puerto Rico en 1895. Fue hijo de Emilio Iglesias, puertorriqueño, y de Amalie Van Pelt, estadounidense. Su liderazgo, disciplina y pasión sentaron las bases de un deporte que, con el paso del tiempo, se convertiría en un pilar de la identidad puertorriqueña.
En conversación con el periodista Luisín Rosario, publicada en El Imparcial el 6 de marzo de 1965, Iglesias narró cómo sucedió:
“Llegué a Puerto Rico en 1895. En uno de mis paseos por Puerta de Tierra, en la parada 3, sitio conocido como La Granja, vi a un hombre con un bate y una pelota. Aquello me llamó la atención. Me acerqué y le pregunté su nombre y de dónde era. Me contestó que se llamaba Braulio Sánchez y que era cubano. Al conversar, me dijo que jugaba pelota en Cuba y que en Puerto Rico había otros cubanos que también conocían el juego: mencionó a dos hermanos de apellido León —sobrinos de Cabán, Capitán General en la Isla—, a un sujeto llamado Caballero y a otros más que no recordaba. Yo le dije que me llamaba Amos Iglesias, que era descendiente de americanos, nacido en Brooklyn, que había llegado hacía unos días y me gustaría conocer a esos cubanos para ver si podíamos formar dos equipos. Braulio entonces me puso en contacto con Caballero y formamos dos novenas, una de cubanos y otra de puertorriqueños. La cubana se llamó Almendares y la puertorriqueña, Borinquen.”
En otra entrevista publicada el 17 de junio de 1937 en El Imparcial, Iglesias precisó:
“Entramos en amistad Braulio y yo, y diariamente trabajamos en la organización de dos novenas. Braulio agrupó a todo elemento cubano en la suya, que bautizó Almendares, mientras yo bauticé la mía con el nombre de Borinquen. Por no haber cubanos suficientes, un puertorriqueño de nombre Adolfo Mason jugó siore en la novena cubana.”
Sobre la organización de la novena puertorriqueña, Iglesias relató a Rosario en 1965:
“Formada la novena cubana, entonces yo empecé a formar la puertorriqueña. Busqué al Dr. Manuel del Valle, al ingeniero Manuel Saldaña y a otro puertorriqueño que había vivido mucho en Cuba y conocía el deporte, llamado Jesús Cabañas, y empezamos a enseñar a otros muchachos boricuas. La primera práctica la realizamos en las bases redondas donde está hoy la Biblioteca Carnegie.”
Gracias a estos esfuerzos, se formó el Club Borinquen, el primer equipo organizado compuesto por jugadores puertorriqueños. Entre sus primeros integrantes figuraron Ignacio Carballeira y Jorge Colombani. En aquella alineación inicial, Cabañas era receptor, Iglesias lanzaba, McDonald, un inglés, jugaba en la primera base, Del Valle cubría la segunda y Saldaña defendía el campocorto.
Iglesias continúa su relato a Rosario:
“Cuando entendimos que estábamos preparados para efectuar un juego, fuimos a ver a Francisco de Álamo Jiménez, presidente del velódromo donde se corrían bicicletas en la parada 15 de Santurce (calle Ernesto Cerra). Trazamos el diamante dentro del círculo de la pista, obra que realizaron para nosotros los señores David Noble y Tito Escalona.”
(Luego de muchos años de investigación, se ha confirmado que el velódromo quedaba donde hoy se ubica el Miramar Plaza, frente al Conservatorio de Música, en la Avenida Ponce de León, entre las calles Cerra y Ernesto Cerra. Ver enlace relacionado. https://www.primerahora.com/deportes/beisbol/notas/un-dia-como-hoy-hace-125-anos-se-jugo-en-puerto-rico-el-primer-partido-de-beisbol-del-que-se-tenga-memoria/
El primer partido oficial se celebró el 9 de enero de 1898. Amós Iglesias Van Pelt fue el lanzador por Borinquen, mientras que un cubano de apellido Caballero lanzó por Almendares. El juego fue suspendido por lluvia en la tercera entrada con el marcador 3–0 a favor de Borinquen.
En febrero de ese año comenzó la Guerra Hispanoamericana y, hacia finales de mes, se detuvo toda la actividad del béisbol. Según Iglesias, “debido al rompimiento de las relaciones entre España y los Estados Unidos, a fin de no crear sospechas por tratarse de que el béisbol era un juego americano, desistieron de continuar desafíos en el velódromo. En eso vino la guerra y terminó por completo el béisbol en Puerto Rico.”
La invasión estadounidense tuvo lugar el 25 de julio de 1898. Las tropas jugaron béisbol en los distintos campamentos por toda la Isla, al igual que había ocurrido durante la Guerra Civil de los Estados Unidos, donde el béisbol fue el mayor entretenimiento de los soldados. Según el historiador Jaime Varas, en información obtenida del San Juan News del 3 de diciembre de 1899, para fines de noviembre de ese año se jugó en Ponce, en los terrenos de la barraca militar, un desafío entre la Tropa Núm. 1 del Quinto de Caballería y un escogido de estadounidenses residentes en la ciudad. El encuentro terminó empatado a once carreras.
Ya para 1900, comenzaron a utilizarse los terrenos del Castillo San Felipe del Morro para celebrar partidos de equipos compuestos por tropas —Regimiento, 5 Artillery, Battery L, Battery O, Compañía 59, Marine Corps, Batería O de San Cristóbal—; agencias del gobierno federal como Tesorería, Secretaría, Post Office, Santurce Interior, Auditoría-Educación; empleados de La Fortaleza; y novenas locales como Santurce Invencibles, Borinquen, Almendares y Gigantes. Igualmente, se jugaba en Ponce, Mayagüez, Bayamón y Cataño.
Entre 1913 y 1937, Puerto Rico fue visitado por numerosos equipos famosos, entre ellos los All American, los Cuban Stars de Alex Pompéz, los Cuban Stars de Abel Linares, los Brooklyn Royal Giants, los Havana Stars, los New York Black Yankees, los Brooklyn Eagles, así como Concordia, Licey, Estrellas de Ramírez, Almendares, Asheville, Azteca, Allentown, Newark, York, Hazleton y los Lincoln Giants, además de un conjunto de Grandes Ligas, los Rojos de Cincinnati, entre otros. Estos equipos se enfrentaban tanto entre sí como contra novenas puertorriqueñas como White Star Line, San Juan Giants, Ponce y Guayama, en series particulares.
En ocasiones, varios peloteros extranjeros reforzaban a los equipos locales para elevar el nivel competitivo. Los partidos se celebraban mayormente entre octubre y marzo, lo que dio al fanático local la oportunidad de ver en acción a grandes íconos del béisbol como José de la Caridad Méndez, Cristobal Torriente, Martín Dihigo, Josh Gibson, Satchel Paige, Alejandro Oms, Johnny Mize, Ray Dandridge y Leon Day, entre muchos otros.
Desde la temporada 1931–32 hasta la de 1936–37, estas competencias se celebraron de forma continua y pasaron a conocerse como el periodo de las Ligas Extranjeras. Sin embargo, en la última campaña (1936–37) el entusiasmo disminuyó considerablemente, reflejado en la baja asistencia a los parques, y fue la última vez que se organizó este tipo de torneo en Puerto Rico.
Es meritorio destacar la labor de los promotores, especialmente Tony Luciano, quien construyó el Parque de Isla Grande —escenario del primer torneo de las Ligas Extranjeras en 1931–32— y fue el artífice principal de este proyecto. Posteriormente, Luisín Rosario y Ernesto Reyes también desempeñaron papeles claves en su desarrollo.
Como surge la Liga de Béisbol Profesional de Puerto Rico
Para mediados del año 1937, Enrique Huyke, profesor en la Escuela Superior José de Diego en Mayagüez, se interesó en buscar información para establecer una liga de Béisbol Semi Profesional en Puerto Rico.
Huyke había leído sobre un organismo existente en los Estados Unidos desde 1936 conocido como la “National Semipro Baseball Congress” y comenzó a auscultar para que Puerto Rico organizara una liga afiliada a ésta. Para eso, reclutó a dos amigos con los cuales compartía a diario el mismo interés y creó un comité de trabajo compuesto por el Dr. Tomás Ferrer Delgado, director médico de la Clínica Española, a quién designó como tesorero, Gabriel Castro como secretario y el propio Huyke como presidente.
El comité se reunía todos los lunes en la residencia del Dr. Ferrer Delgado para leer y analizar los documentos y cartas que enviaba el Sr. Raymond Dumont, presidente y fundador de la “National Semi Pro Baseball Congress”. Esta contaba con una matrícula de aproximadamente 10,000 equipos por todo los Estados Unidos y al final del torneo celebraban series seccionales, estatales, regionales y por último una serie final cuyo ganador sería reconocido como el campeón de Estados Unidos.
De primera instancia, el Sr. Dumont acogió con beneplácito el que Puerto Rico se afiliara a la Liga que él presidía. A Dumont le convenía mucho pues podría enfrentar a los ganadores de Estados Unidos y Puerto Rico en una serie mundial.
Por otra parte, el 30 de abril de 1938, Teófilo Maldonado fue designado por el Gobernador de Puerto Rico, Blanton Winship, Presidente de la Comisión de Recreo y Deportes. Dos semanas después, Maldonado publicó en el periódico El Mundo una invitación a todos los interesados en la organización de la Liga Profesional de Béisbol para una reunión en la Casa Alcaldía de Ponce el 22 de mayo de 1938 a las diez de la mañana. En esa reunión se formó un comité compuesto por Julio Enrique Monagas, Charlie García de Quevedo y Luis Muñoz Colón para que se consideraran las distintas proposiciones allí presentadas.
El 29 de junio de 1938 quedó registrada en la Secretaría Ejecutiva, la Liga de Béisbol Profesional de Puerto Rico, con carácter permanente, para organizar, fomentar y desarrollar el deporte del béisbol entre los profesionales, la que celebraría un campeonato de pelota profesional, de octubre a marzo de cada año. Cada franquicia tenía que aportar $1,000 para formar parte de la Liga.
Asimismo, el 7 de septiembre, el periodista Arturo Gigante, del rotativo El Mundo, escribió que Enrique Huyke proponía que la Liga de Béisbol Profesional de Puerto Rico se afiliara a la “National Semipro Baseball Congress”.
El 8 de octubre de 1938, se reunieron en la sala de sesiones de la Comisión de Recreo y Deportes Públicos ubicada en el Capitolio, el profesor Enrique Huyke y los delegados de cinco de las seis franquicias aprobadas: San Juan, Caguas, Guayama, Ponce y Mayagüez. En la misma, Huyke explicó las gestiones que había realizado ante Raymond Dumont y que si se afiliaban a la “National Semipro Baseball Congress” el equipo campeón de Puerto Rico tendría la oportunidad de viajar a los Estados Unidos para enfrentarse al campeón de esa liga. Eso les daría oportunidad a los peloteros puertorriqueños de exhibir sus talento y tener oportunidad en un futuro de pertenecer a alguna organización de las Grandes Ligas. Luego de oír los planteamientos de Huyke, la Comisión de Recreo y Deportes decidió avalar la propuesta de Huyke y se le cambió el nombre a Liga de Béisbol Semiprofesional de Puerto Rico.
A la siguiente semana, en las oficinas de la Comisión, se constituyó la directiva de la Liga integrada por dos representantes de cada novena y Teófilo Maldonado como presidente. Luego de nueve horas de discusión, se aprobó el reglamento que era una traducción del de la Liga Nacional de las Grandes Ligas atemperado a la situación local. La misma proveía multas para árbitros, apoderados, jugadores y equipos por infracción a las reglas establecidas. El Presidente de la Liga era quien imponía las multas y castigos siendo sus decisiones apelables ante la Comisión de Recreo y Deportes Públicos. Los jugadores podían ser vendidos, cambiados, traspasados, cedidos o dejados en libertad. También se aprobaron tres refuerzos por equipo, todos pagados con fondos públicos; y la fecha de inauguración.
Finalmente, el domingo 13 de noviembre de 1938, quedó inaugurada la Liga de Béisbol Semiprofesional de Puerto Rico con seis equipos: San Juan, Ponce, Mayagüez, Caguas, Guayam y Humacao.
Fuentes:
Periódico El Mundo; Jaime Varas, La Verdadera Historia de los Deportes Puertorriqueños, volúmenes 1 y 2, sección de béisbol; Emilio Pasarell, De la pluma al papel; entrevistas de Luisín Rosario a Amos Iglesias Van Pelt, publicada en la Revista Boricua y en el periódico El Imparcial.
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