Frank Sinatra: admirador de Roberto Clemente

Al pasar el tiempo, muchas personas me han preguntado (sin malicia) si no me canso de escribir sobre Roberto Clemente. Mi respuesta es más bien simple y sincera, ¨No me canso pues valore mucho el que estuviese en mi vida y aún estoy afectado, pues cuando menos lo esperaba Dios se lo llevo del plano terrenal.¨

Aquel 31 de diciembre del 1972 y meses venideros aun ¨laten» en mi alma… ¡y lo harán por siempre!

Allá para la época de l955-1956, jugaba béisbol de Pequeñas Ligas en la periferia inmediata del Castillo El Morro en el Viejo San Juan. Ligas organizadas por militares de los Estados Unidos en Puerto Rico. En mis archivos mantengo recortes del Periódico El Mundo como prueba fehaciente de lo que escribo.

El Morro, como es plenamente conocido, es la ciudadela construida a la entrada de la Bahía de San Juan por tropas de España entre los siglos 16 y 18. En el presente esa edificación está reconocida por el Registro Nacional de Lugares Historicos de los Estados Unidos.

En el 2020…El Morro sirve, físicamente, para que sus raíces sean acariciadas por olas de Océano Atlántico.

Corría el mes de febrero del 1974 y me encontraba como invitado para la inauguración de las Ligas Infantiles del Viejo San Juan. Su presidente era mi buen amigo….Charlie Rivera…quien se ganaba la vida como ¨croupier¨ en un hotel del Condado…el hotel (no recuerdo su nombre en el presente) donde en su playita se encontraba el ya desaparecido por las olas…¨Perro de Piedra¨.

Llegue temprano y me encontraba sentado sobre la grama en una pequeña cuesta a unos cien pies de distancia del terreno de juego.

De pronto…algo como un fantasma…se sentó a mi lado sobre la grama. Era norteamericano…me dijo que se llamaba Ira Berkow…y me dijo que un caballero lo había dirigido hacia mi persona pues yo era amigo de Roberto Clemente.

Berkow, nativo de Chicago, Illinois, en la actualidad tiene 80 calendarios de vida y ha sido un consagrado periodista, escritor y columnista. Inclusive, siendo miembro del ¨staff¨ del New York Times fue galardonado en el 2001 con un Premio Pulitzer.

Mi charla aquel día en la periferia de El Morro con Berkow, quien posee bachillerato y maestría de las Universidades de Miami en el estado de Ohio y Northwestern en Chicago, respectivamente, cubrió a Roberto Clemente el hombre y pelotero…a su viuda Vera Cristina en aquel entonces y el significado de su muerte en y fuera de Puerto Rico.

En el 1975, recibí notificación del escritor para que supiese que su libro «Beyond The Dream”, había sido publicado. En un viaje a Nueva York días después compré dos ejemplares…los cuales forman parte en el presente de mi biblioteca. En su libro, Berkow, relata su experiencia en, más bien la entrada, del ¨El Morro¨.

Minutos después de nuestra charla, me dirigí al terreno de juego, pensando que como chamaquito allí jugaba pelota infantil, para las ceremonias pre-juego inaugural y llego el momento para representar a Vera Cristina.

Dijo entonces, Charlie Rivera, ¨Este premio ha sido enviado desde Las Vegas, Nevada, para Vera Clemente, para los familiares de Roberto y para Puerto Rico. Lo envía un fanático de Roberto Clemente….el Sr. Frank Sinatra (legendario cantante de fama mundial).

Charlie, para ese entonces de unos cuarenta calendarios de vida, tuvo crianza en la ciudad de Nueva York antes de establecerse en Puerto Rico y tenía grandes relaciones en la industria hotelera en los Estados Unidos.

El próximo día lleve a las manos de Vera Cristina la prestigiosa premiación del gigante musical Sinatra para el gigante beisbolero Clemente.

(De Charlie Rivera no he vuelto a saber hará unas cuatro décadas…pero en el Viejo San Juan siempre fue muy querido por la titánica labor deportiva-social que llevo a cabo. Lo último que supe fue que residía en la periferia de Levittown, Toda Baja, Puerto Rico, en unión a su gentil esposa. Charlie Rivera era amigo personal del entonces Gobernador de Puerto Rico, Rafael Hernández Colon, pues sus hijos jugaban en la liga infantil de El Viejo San Juan bajo su dirección).

(FOTO)—Tomada en los predios de ¨El Morro¨ durante febrero del 1974, capta a Charlie Rivera y una dama no identificada haciendo entrega a Luis Rodríguez-Mayoral de un trofeo enviado a la viuda de Roberto Clemente, familiares y al pueblo de Puerto Rico por el cantante de fama mundial, por Frank Sinatra, quien fuese fanático del inmortal pelotero Boricua.

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