
La Liga de Béisbol Profesional Roberto Clemente (LBPRC) celebró ayer la VII Exaltación del Salón de la Fama del Béisbol Profesional Puertorriqueño (SFBPP) donde 6 nuevos miembros fueron exaltados.
La misma tuvo lugar por segundo año consecutivo en el Centro Sor Isolina Ferré ubicado en la histórica ciudad de Ponce, municipio donde fue constituida la LBPRC en mayo de 1938 y en el cual el ponceño, Rafael Costas, comenzó la iniciativa del SFBPP en el año 1991.
La actividad contó con la presencia de varios de los Inmortales del Béisbol Profesional Puertorriqueño como Atanasio «Tany» Pérez (1996), Mako Oliveras (2022), José «Cheo» Cruz (2022), Juan José Beníquez (2022), Luis Gómez Monágas (2022), Santos Alomar Sr. (2023) Dickie Thon (2023) y Luis «Mambo» de León (2023).
Igualmente contó con la presencia de varias leyendas de nuestro beisbol como Javier Vázquez, Otoniel Vélez, Yamil Benítez, José Cruz Jr., Jorge Aranzamendi, Juan «Yunque» López, Antonio «Toño» Feliciano y Cao Vélez Franceschi.
La actividad comenzó con un homenaje postumo a Orlando Cepeda, quien falleciera el pasado 28 de junio. Su hijo y presidente de la fundación que lleva su nombre, Malcom Cepeda, dio un emotivo mensaje de agradecimiento. Igualmente se encontraba presente la viuda de Orlando, la Sra. Nydia Fernández.
El primer homenajeado de la tarde fue Tom Gamboa, uno de los dirigentes más exitosos en la historia de la Liga de Béisbol Profesional de Puerto Rico. Ganó tres campeonatos (1988-89, 1996-97 y 1997-98) y tres subcampeonatos (1990-91, 1994-95 y 1995-96), todos con los Indios de Mayagüez. Seleccionado en dos oportunidades como Dirigente del Año (1995-96 y 1996-97), acumuló marca de 227-189. Asimismo, fue dirigente de los Atenienses de Manatí.
El segundo inmortalizado fue Arturo Soto, seguidor de los Indios desde niño. Soto fue reclutado en el 1977-78 por el entonces propietario de esa novena, Luis Gómez.
A partir de entonces, ha sido el responsable de narrar todas las incidencias de forma ininterrumpida, algo nunca visto en Puerto Rico. Con un estilo singular, ha confeccionado múltiples frases que lo han convertido en uno de los favoritos de todos los tiempos, sin distinción de equipo. Por lo tanto, ha narrado prácticamente todas las Series del Caribe desde 1978. Se le considera uno de los mejores narradores de Puerto Rico y el Caribe.
Lcdo. Rodrigo Otero Suro, quien fue presidente de la Liga de Béisbol Profesional de Puerto Rico por trece temporadas divididas en dos periodos, fue el tercer exaltado. Su excelencia ha sido la medida empleada para evaluar la labor de aquellos individuos que ocupan dicha posición. Fungió como presidente de la Confederación de Béisbol Profesional del Caribe y uno de sus mayores logros fue revivir la Serie del Caribe en 1970 luego de nueve años de inactividad. En 1939, junto a su amigo Pedrín Zorrilla y otros deportistas, fundó los Cangrejeros de Santurce.
En 1987, ganó el Premio Pedrin Zorrilla. Luego, en 1995, fue exaltado al Pabellón de la Fama del Deporte Puertorriqueño y en el 2003 al Salón de la Fama de la Serie del Caribe, Fue abanderado de Puerto Rico en los Juegos Centroamericanos y del Caribe celebrados en Ciudad de Panamá en 1938, donde formó parte del equipo de baloncesto.
Le siguió Jerry Morales, uno de los mejores jardineros centrales en la historia de nuestra liga. Morales estuvo activo por 18 temporadas con Caguas y Santurce.
De por vida bateó .267, conectó 66 jonrones e impulsó 318 carreras. Ocupa la octava posición de por vida en dobles (146). Seleccionado en el 2013 como uno de los mejores 75 jugadores en la Liga de Béisbol Profesional de Puerto Rico, fue inmortalizado en el Pabellón de la Fama del Deporte Puertorriqueño en 1992. Igualmente, fue recipiente del Premio Francisco ¨Pancho¨ Coimbre en el año 2022.
Guillermo Montañez, el quinto homenajeado, fue uno de los mejores inicialistas defensivos de todos los tiempos, además de destacarse en la ofensiva.
En 18 temporadas con Caguas y Santurce, bateó .266, ocupa la décima posición en dobles (141), empatado con Ramón L. “Wito” Conde y José “Cheo” Cruz; y en jonrones (86), empatado con Carmelo Martínez. Fue designado como el Jugador Más Valioso de la Serie del Caribe en 1975, desempeñándose como refuerzo de los ganadores Vaqueros de Bayamón. En 1991, fue elegido al Pabellón de la Fama del Deporte Puertorriqueño y en 2013 fue seleccionado como uno de los mejores 75 jugadores de la Liga de Béisbol Profesional de Puerto Rico. Recibió el Premio Francisco ̈Pancho ̈ Coimbre en el año 2021.
El sexto fue el ya Inmortal del Beisbol en Cooperstown, Roberto Alomar, quien fue líder de bateo en 1995-96 (.362) y 1996-97 (.347) y seleccionado Jugador Más Valioso en 1996-97.
Es uno de cinco en ganar dos títulos de bateo consecutivos. Junto a su padre, Santos, forman la segunda pareja paterno filial en ganar campeonatos de bateo e igualmente pertenecer al Salón de la Fama del Béisbol Profesional Puertorriqueño. Fue escogido Jugador Más Valioso de la Serie del Caribe de 1995 cuando formó parte del «Dream Team», equipo ganador de forma invicta.
Recipiente del Premio Pedrín Zorrilla en 1996, fue elegido al Pabellón de la Fama del Deporte Puertorriqueño en el 2010 y al siguiente año al Salón de la Fama de la Serie del Caribe y el Salón de la Fama del Béisbol en Cooperstown. En el 2013 fue seleccionado como uno de los mejores 75 jugadores de la Liga de Béisbol Profesional de Puerto Rico.
En trece años de participación vio acción con Caguas, Ponce, San Juan y Santurce. De por vida bateó .303, 21 jonrones y 119 carreras impulsadas.
Fue una tarde histórica donde quedó confirmado el compromiso de la Liga de Béisbol Profesional Roberto Clemente, a través del Salón de la Fama del Beisbol Profesional Puertorriqueño, de que el legado de nuestros héroes jamás será olvidado.