¿Qué significa realmente ser el octavo mejor guardabosque central de la historia?

Cuando se anunció que Carlos Beltrán entraría al Salón de la Fama del Béisbol, la conversación se centró, como era de esperarse, en uno de los mejores bateadores ambidiestros, con sus 435 jonrones, 312 bases robadas, nueve selecciones al Juego de Estrellas, tres guantes de oro y una de las carreras más completas de su generación.

Pero hay otra forma de medir la dimensión histórica de un jugador: el WAR (Wins Above Replacement), una métrica que estima el valor total de un pelotero al combinar ofensiva, defensa, corrido de bases y el valor defensivo de la posición que juega.

Con esta medida, Carlos Beltrán terminó con un WAR de 70.0 (según https://www.baseball-reference.com/), lo que lo convierte en el octavo mejor jardinero central de la historia de las Grandes Ligas.

RkNameWAR
1Willie Mays HOF156.2
2Ty Cobb HOF149.8
3Tris Speaker HOF136.1
4Mickey Mantle HOF110.3
5Mike Trout90.6
6Ken Griffey Jr. HOF83.8
7Joe DiMaggio HOF78.9
8Carlos Beltrán HOF70.0
9Kenny Lofton68.4
10Duke Snider HOF66.0
11Andre Dawson HOF64.8
12Richie Ashburn HOF64.3
13Billy Hamilton HOF63.9
14Andruw Jones HOF62.7
15Willie Davis60.8
16Jim Edmonds60.4
17Larry Doby HOF56.8
18Johnny Damon56.3
19Jim Wynn55.9
20Max Carey HOF55.7

Pensemos un momento en lo que realmente significa esa posición.

Casi 150 años de historia conforman las Grandes Ligas. En este tiempo, miles de jugadores han defendido el jardín central, una de las posiciones más exigentes del béisbol por la velocidad, el alcance, los reflejos y el liderazgo defensivo que requiere.

De entre aquellos miles, había cientos de estrellas y decenas de miembros del Salón de la Fama. Sin embargo, si miramos el valor total de sus carreras en términos de WAR, Carlos Beltrán está en octavo lugar.

A su derecha sólo aparecen Willie Mays, Ty Cobb, Tris Speaker, Mickey Mantle, Mike Trout, Ken Griffey Jr. y Joe DiMaggio. Atrás quedaron inmortales como Duke Snider, Andre Dawson, Richie Ashburn, Billy Hamilton y Larry Doby, así como jardineros centrales extraordinarios como Kenny Lofton, Jim Edmonds, Willie Davis y Johnny Damon.

Sin embargo, este ranking también debe entenderse en su contexto histórico.

La mayor parte de la carrera de Ty Cobb y Tris Speaker transcurrió en la época de la «bola muerta» y antes de que las Grandes Ligas se integraran racialmente. Era un estilo de juego muy diferente al de hoy y con un nivel competitivo limitado por la segregación, pues muchos de los mejores peloteros afroamericanos no podían jugar en las Grandes Ligas.

Sin embargo, Carlos Beltrán desarrolló su carrera en un béisbol completamente integrado y durante uno de los períodos más exigentes de la historia. Todos los días se enfrentaba a jugadores procedentes de Estados Unidos, Puerto Rico, República Dominicana, Venezuela, Cuba, Japón, Corea y muchos otros países, en un sistema en el que el talento era mucho más amplio.

Por eso el octavo puesto de Beltrán adquiere otra dimensión. Si restringimos el análisis a la época del béisbol integrado, solo Willie Mays, Mickey Mantle, Mike Trout, Ken Griffey Jr. y Joe DiMaggio aparecen por delante de él. En otras palabras, Beltrán está entre los seis mejores jardineros centrales desde 1947.

Esto no quiere decir que disminuyan los logros extraordinarios conseguidos por Cobb o Speaker, cuyas carreras fueron excepcionales para las condiciones de su tiempo. Más bien, reconoce que las comparaciones históricas deben hacerse siempre teniendo en cuenta el contexto en el que fueron logradas.

De Beltrán se habla a menudo como de uno de los mejores peloteros puertorriqueños de todos los tiempos, y con toda la razón. Pero el WAR muestra que su legado va más allá de esa conversación. Su lugar no solo está en la historia del béisbol puertorriqueño, sino también en la de los grandes jardineros centrales de las Grandes Ligas.

Ser el octavo mejor jardinero central de la historia no significa simplemente ocupar una buena posición en una lista. Significa haber superado a generaciones enteras de extraordinarios peloteros durante casi un siglo y medio de béisbol profesional.

Esa es la dimensión real de la carrera de Carlos Beltrán. Su ascenso al Salón de la Fama es un reconocimiento a una carrera fuera de lo común. El WAR, en su contexto histórico, nos permite saber realmente cuán extraordinaria fue.

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