Jaime Jarrín: De Quito, Ecuador, al Salón de la Fama del Béisbol en Cooperstown, Nueva York


Jaime Jarrín, izquierda, y su amigo, Luis Rodriguez-Mayoral, compartiendo en el campo primaveral de los Dodgers de Los Ángeles, entonces, en Vero Beach, Florida, en los comienzos del presente siglo.

Se dice que Quito, Ecuador, es la capital en el globo terráqueo más alta sobre el nivel del mar…a unos 9400 pies. En las Islas Galápagos, pertenecientes al simpático país en el noroeste de América del Sur (colindando con Colombia, Perú y Brasil), fue donde en el 1835, Charles Darwin, (geólogo, biólogo, naturalista nacido en Inglaterra en el 1809) plasmo en su mente la teoría de la ciencia de la evolución.

Ecuador, además, está muy orgulloso de su «Monte Chimborazo», localizado en el sitial más cercano del Mundo con relación al Sol…la gigante estrella en el centro del sistema solar…la fuente más grande de energía para con la Tierra.

Y si bien es cierto que Ecuador le regalo al Mundo el famoso «Panama Hat–Sobrero Panamá»….allí, también, se encuentra la Ciudad Mitad del Mundo», a unas 16 millas al norte de Quito, donde uno puede poner un pie en el hemisferio norte y otro en el hemisferio sur de la Tierra…siendo el ecuador el punto divisorio!

He traído los datos anteriores en honor al amor que siente por su natal país, el estelarísimo narrador de los Dodgers de Los Ángeles durante las últimas 61 temporadas (con la presente)…el muy respetado y admirado amigo…Jaime Jarrín.

Nació, Jaime Jarrín, en Quito el 10 de diciembre del 1935. Tras cursar estudios en la Universidad Central en dicha ciudad, comenzó a trabajar para la emisora radial HCJB, propiedad de iglesias norteamericanas, habiendo cumplido ya sus diecinueve almanaques de vida.

Habiéndose criado en un rancho propiedad de su familia en las afueras de Quito, Jaime opto un buen día en conocer más nuestro mundo y opto por emigrar hacia los Estados Unidos, donde arribo el 24 de junio del 1955.

La adaptación a su nueva vida no fue fácil, pero sus deseos de superación ante su futuro, primeramente, le indujeron a trabajar en una fábrica de verjas metálicas en el litoral este de Los Ángeles. Ya para la temporada de béisbol de Grandes Ligas 1959 su destino, pavimentado por Dios, le tenía en el elenco de narraciones de los Dodgers con nuestro mutuo colega nativo de Nicaragua, Rene Cárdenas.

En charla grabada que conduje con Jaime hace poco más de cuarenta jornadas, recuerdo manifestó, «No sabía prácticamente nada acerca del béisbol, pero me fui educando y gracias a personas como Rene y otros en la organización de los Dodgers pude salir a flote.»

El arte de expresión es un don de Dios. Poseer una voz que sea apreciada por legiones de radio oyentes, también, viene de las habilidades que El regala. Así pues…fue que Jaime Jarrín se ganó el respeto de la legión gigante de seguidores de los Dodgers que favorecen el idioma de Cervantes.

Durante sus primeras seis temporadas con los Dodgers los partidos como visitantes del equipo, Jaime los narraba con Cárdenas, Miguel Alonso y Rodolfo Hoyos, Hijo, desde los estudios de la emisora en Los Ángeles. En el 1973, tras catorce temporadas con el equipo, Jaime se convirtió es su máximo y estelar narrador.

A todo esto, Jaime está reconocido como un magnifico narrador en el boxeo (trabajando, entre otras, peleas titulares de figuras como Muhammad Ali). Ha estado frente al micrófono durante 19 Juegos de Estrellas en Grandes Ligas y 25 Series Mundiales. En el 2006, fue la voz oficial del primer Clásico Mundial de Béisbol programado por el béisbol de las Grandes Ligas.

Su profesionalismo le ha llevado a cubrir los servicios fúnebres del Presidente John K. Kennedy, la visita del Papa Pablo II a América y reuniones de importancia, tanto del Presidente Richard Nixon como del Presidente Lyndon B. Johnson.

En el 2015, comenzó trabajando en la caseta de trasmisiones de los Dodgers con su hijo, Jorge Jarrín. El 7 de abril de 2017, tras el retiro de su colega de los Dodgers en el idioma de Shakespeare, Vin Scully, se convirtió Jaime en el narrador activo con más longevidad en «El Mejor Béisbol del Mundo».

Sentí mucha alegría en silencio cuando en el 1985, mi candidato personal latinoamericano, Eli ‘Buck’ Canel, fue exaltado al Salón de la Fama del Béisbol en Cooperstown, Nueva York. Solamente el respaldo del entonces Comisionado Bowie K. Kuhn hizo realidad mi iniciativa que comenzó en el 1978.

‘Buck’ fue el primer recipiente del Premio Ford C. Frick oriundo de la América Latina…es su caso Argentina. En el 1998, Jaime Jarrín emuló a Canel al obtener inmortalidad beisbolera.

En el 2001, otro mutuo y respetado amigo, el cubano Felo Ramírez, se convirtió en el tercer narrador hispano en ser honrado con el mismo reconocimiento.

Entre sus merecidos honores encontramos que Jaime Jarrín fue exaltado al Salón de la Fama de la Asociación de Narradores de California en el 2002….en el 2003 fue exaltado al Salón de la Fama de la Herencia Hispana en el Béisbol…y en el 1992 había recibido de su natal Ecuador, La Cruz al Mérito, la máxima medalla otorgada a ciudadano alguno por el gobierno de su amado país.

El pasado 28 de febrero, su distinguida esposa, Blanca, emprendió su viaje hacia la diestra de Dios Todopoderoso. Con dolor en el alma…pero cumpliendo su misión de por vida…la temporada recién comenzada marca su número 61 en béisbol de Grandes Ligas con sus queridos Dodgers.

Conocí a Jaime Jarrín hace más de cuarenta temporadas. Siempre ha sido un caballero y extraordinario colega-hermano del alma.

Allá para el 1987, nos visitó en Puerto Rico para rendirle respetos a su amigo que fue…Roberto Clemente. Inolvidable su respaldo fue en unión a, posiblemente, los mejores periodistas de los Estados Unidos.

Pensar en Jaime Jarrín…es pensar en un ser humano noble, trabajador, emprendedor, responsable y marcadamente decente que ha sido un enorme crédito para su Ecuador querido, para en béisbol de Grandes Ligas, para sus Dodgers y más que nada para la humanidad.

En humildad y agradeciendo a Dios me siento afortunado de poder llamarle amigo… ¡hermano del alma!

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