Las valiosas, complejas y atinadas reglas del béisbol

Ron Kulpa

He señalado reiteradamente que, entre las disciplinas deportivas, el béisbol tiene el mayor número de reglas. Tiene que ser así para poder manejar las infinitas situaciones que suscitan en un desafío. De ahí, la importancia de conocer sus reglas, ya que frecuentemente se suscitan jugadas que requieren un cabal conocimiento para entenderlas y digerirlas. Traigo a vuestra atención lo ocurrido el 8 de abril de 2021 en el juego entre los Mets y los Marlins.

En ese desafío, el árbitro del plato Ron Kulpa emitió una sensata decisión al cantar “strike” un envío del relevista de los Marlins, Anthony Bass que estaba como dicen en el lenguaje del béisbol “por la goma” o como diría el extraordinario relator y amigo Arturo Soto… dereeeechiiito. Sin embargo, en fracciones de segundo cambió de parecer y decretó bola. El cambio de “strike” a bola tuvo múltiples ramificaciones, tanto en el desenlace del partido como en la aplicación de la Regla 6.08 de béisbol. Desmenuzo lo ocurrido.

En la parte baja de novena entrada los Mets empataron el juego a dos carreras y con un “out” y tres en base vino al cajón de bateo el guardabosque Michael Conforto. El relevista de los Marlins, Anthony Bass, lo colocó en conteo de una bola y dos “strikes”. El próximo lanzamiento de Bass produjo la bizarra controversia. El envío lucía en la zona del “strike” y así lo apreció el propio árbitro Ron Kulpa al cantar verbalmente el tercer “strike”. Pero, aun cuando el lanzamiento estaba en la zona del “strike”, golpeó el codo derecho de Conforto, que es bateador zurdo. Después de cantar el “strike”, Kulpa inició un movimiento corporal para dramatizar el ponche (lenguaje corporal). Fue en ese momento que, instintivamente y en fracciones de segundo, Kulpa cambió de parecer y decretó pelotazo. Su segunda decisión, errónea por demás, cambió el ponche por pelotazo y habiendo tres corredores en base, anotó desde tercera el venezolano Luis Guillorme, la carrera de la victoria. Cuando señalo que la segunda decisión de Kulpa fue errónea (decretar pelotazo), no procuro abrogarme la facultad de decidir si el lanzamiento fue “strike” o no. Por el contrario, el único que tenía la facultad para decretar si el envío era “strike” o bola era el árbitro Kulpa, quien inicialmente había decretado que era “strike”. Concluido el desafío, Kulpa fue entrevistado por el periodista del “Newsday”, Anthony Reiber y admitió que su decisión inicial era la correcta, que apreció que el envío estaba en la zona del “strike”, pero el pelotazo lo confundió: “El pelotazo se produjo en la zona buena y debí sostenerme en el ponche decretado”. El “me ha culpa” de Ron Kulpa (expresión latina que significa por mi culpa), luego de concluido el partido y sus ramificaciones, motivaron la redacción de este artículo. 

La Regla 6.08 (b) dispone que a un bateador se le otorga la primera base cuando es impactado por un lanzamiento, a menos que: (1) la bola esté en la zona del “strike” o (2) que el bateador no haga un esfuerzo para eludir el pelotazo. La segunda excepción la vemos con alguna frecuencia. La primera excepción, que es la que nos ocupa, pocas veces.

Cuando observé una y otra vez el video de la jugada concluí que ambas excepciones estuvieron presentes. Esto es, Conforto no hizo esfuerzo para salirse de la trayectoria de la pelota; por el contrario, da la impresión que metió el codo en la zona del “strike” procurando el pelotazo. También el envío estaba en la zona del “strike” y así lo apreció Ron Kulpa al cantarle el tercer “strike” e iniciar su movimiento corporal para sentenciarlo. Los invito a que vean el video y lleguen a sus propias conclusiones. No quiero distraerlos con la segunda excepción, por lo que mi análisis se circunscribe a lo que ocurre cuando el pelotazo se produce en un envío que está en la zona del “’strike”.

Aun cuando el lanzamiento impactó el codo de Conforto, la decisión inicial de Kulpa era la correcta porque aplicó la excepción a la Regla 6.08 (b) que expresamente dispone que no se otorgará pelotazo cuando a juicio del árbitro el lanzamiento que golpea al bateador está en la zona del “strike”. Sin embargo, el poder ilimitado de la psiquis humana lo condujo instintivamente y en fracciones de segundo, a cambiar su decisión. A todas luces, Kulpa quedó visiblemente confundido con el pelotazo y cambió su decisión. Evidentemente, para decretar pelotazo, la bola no podía estar en la zona del “strike” por lo dispuesto en la regla citada. Por ende, el pelotazo decretado conllevó intrínsecamente que Kulpa cambiara su decisión de “strike” a bola. ¿Cuántas veces, amigo lector, usted ha visto que un árbitro canta “strike” y se reconsidera a sí mismo para cantar bola o viceversa? ¿Cómooooo? Nunca he visto a un árbitro retractarse luego de cantar “strike” o bola. De ahí, el estribillo que el conteo de bola y “strike” no se discute o dicho de otra manera, la poca tolerancia de los árbitros cuando se les cuestiona el conteo de bolas y “strikes”. Así que la segunda decisión de Kulpa avaló el adagio de que en el béisbol “uno no lo ha visto todo”.

Por producirse “el pelotazo” con las bases llenas y el juego empatado a dos carreras en la baja del noveno, los Marlins quedaron tendidos en el terreno de juego. Ello provocó lo que considero una errónea decisión de su dirigente Don Mattingly, que estaba justificadamente furioso.  Mattingly solicitó a los árbitros la revisión del pelotazo, a través del sistema de video. Aunque cuestionar si un bateador es o no golpeado por un lanzamiento está contemplado dentro de las situaciones que puede ser objeto de revisión utilizando el sistema de “replay”, no debió hacerlo porque el pelotazo fue evidente tanto al sentido visual como al auditivo. Los árbitros acogieron su pedido y sometieron la controversia al Centro de Operaciones de Repetición (Replay Operations Center), instalado en la ciudad de Nueva York, que solamente tenía autoridad para decidir si se produjo el pelotazo o no, ya que estaban impedidos de revisar si la pelota estaba en la zona del “strikes” porque las determinaciones de bolas y “strikes” residen exclusivamente en el juicio interpretativo del árbitro. En otras palabras, aun cuando el Centro de Operaciones de Repetición entendiera que la bola estaba en la zona del “strike”, no podía anular el pelotazo porque las decisiones sobre bolas y “strikes” no están contempladas dentro de las jugadas sujetas a revisión mediante el uso de videos, ya que descansan en la apreciación del árbitro. Al cuestionar el pelotazo Mattingly le otorgó facultad al Centro de Operaciones de Repetición para evaluar su reclamo y eventualmente resolvió lo que era evidente… el pelotazo se produjo. Traigo esto a colación porque hay fanáticos que creen erróneamente que el Centro de Operaciones de Repetición erró al avalar la segunda decisión del árbitro Kulpa.

Por último, aprovecho para señalar que una vez se acoge la solicitud de revisar la decisión de un árbitro y se activa el protocolo del Centro de Operaciones de Repetición, los árbitros en el terreno de juego pierden jurisdicción sobre la jugada y la decisión final recae en el Centro de Operaciones de Repetición.  Probablemente, Mattingly hubiese tenido éxito si, en vez de solicitar la revisión a través del sistema de video, le hubiese pedido al árbitro Kulpa que reconsiderara su decisión, lo que era totalmente válido. Como señalé, mientras no se solicita revisión al Centro de Operaciones de Repetición, los árbitros en el terreno mantienen jurisdicción sobre la jugada y pueden reconsiderar su determinación. De hecho, la interesante controversia que hemos analizado tuvo su génesis en una reconsideración producto del lapsus mental o “parapraxis”, manifestación del inconsciente en forma equívoca del árbitro Kulpa.

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