Santos Alomar: catedrático de la vida y del béisbol

Salinas, Puerto Rico…simpático pueblo a unas 47 millas al sur de la ciudad capital de San Juan por carretera, no en línea recta, fue fundado en el 1851…o sea hace 171 anualidades.

Pienso en Salinas y vienen a mi mente la excelente plena de la Orquesta de Cesar Concepción…»Pa Salinas»….Zuleyka Rivera, «Miss Universo 2006″…el boxeador campeón peso «welter» de la Asociación Mundial de Boxeo, Ángel «Cholo» Espada (1975-1976)…el «Mojito de Ladi» y el hecho que desde la periferia Salinas se pueden apreciar las llamadas «Tetas de Cayey», un regalo muy contundente de la naturaleza!

Pero amando el beisbol desde mis seis o siete anualidades de vida…escucho el nombre de Salinas y vienen a mi mente, además, los hermanos eficientes peloteros que fueron a niveles profesionales en y fuera de Puerto Rico…Antonio, Rafael, Demetrio y Santos Alomar.

Este ensayo más bien está basado en reciente charla con Santos…el padre del miembro del Salón de la Fama en Cooperstown, la segunda base Roberto y del estelar receptor que fue en las Grandes Ligas, Sandy.

En un feliz viaje al pasado comento…»Mi esposa María y yo hemos sido muy afortunados con los éxitos de nuestros dos hijos con relación al beisbol. Son pocos los padres que han tenido esa dicha.

Sandy, Santos y Roberto Alomar.

«Sandy (el receptor) jugó pelota hasta que cumplió sus 12 (anualidades de vida). Se quitó del juego y sus intereses fluctuaron entre las motoras, el «Taekwondo (artes marciales) y en eso de ser piloto de aviones.

«Por lo que recuerdo, que lo que fue la pista de carreras de autos de Salinas anteriormente era una pista de aterrizaje para aviones. Un día un amigo nuestro que era piloto nos montó en uno y ya en el aire, Sandy piloteo el avión.

«Pero, a Dios gracias, regreso a jugar pelota. Y lo demás es historia.

«Robert, por otra parte, nació con el juego en su sangre. Era un fiebru. Recuerdo que cuando yo jugaba con Santurce un día le dije que se quedara en casa estudiando. Rumbo a San Juan, a la altura del «Monumento al Jibaro» me percaté que Robert estaba escondido en la parte de atrás del auto y seguí con el hacia el juego. Así de fiebru era.

«También, recuerdo que en una ocasión el gran escucha (buscatalentos) de los Piratas de Pittsburgh, Howie Haak, lo vio siendo un chamaquito jugando «pepper-pimienta» con peloteros profesionales y muy serio me pidió que se lo «guardara» pues algún día lo iba a firmar.

«Para Robert el beisbol era su deporte número uno…pero también tenía enormes habilidades para jugar baloncesto.»

Hablar sobre beisbol con Santos es como hablar con un catedrático universitario…con un educador que posee un doctorado en el juego y en la vida.

Entonces, durante nuestra charla recordó, «Desde muy joven tome el beisbol muy en serio. De mis hermanos mucho aprendí, pero al que más observaba era a Tony (Antonio). Pero todos me ayudaron…fue una juventud muy linda para mi teniéndolos a ellos como peloteros.»

El beisbol hay que tomarlo muy en serio, «Así siempre he pensado. Conlleva dedicación, disciplina y siempre estar observando lo que está pasando en el terreno de juego. Aun en el presente cuando comparto con jóvenes, prospectos o no prospectos, les comunico con paciencia como se deben hacer las cosas dentro del terreno de juego y como ciudadanos.

«Desde muy joven siempre hacia preguntas a mis dirigentes…pues nada malo está en eso de hacer preguntas…así se aprende. Malo es no hacer preguntas.

«Para ser exitoso como dirigente, «coach-adiestrador» o instructor de beisbol hay que tener paciencia y dirigirse al pelotero que sea con respeto. Para ser exitoso en esas especialidades, también, te digo que siempre supe analizar en silencio el nivel intelectual de cada pelotero en la categoría de beisbol que fuese.»

Sobre su carrera en la Grandes Ligas (1964-1978) con Milwaukee, Atlanta, Mets de Nueva York, Medias Blancas de Chicago, California, Yankees de Nueva York y Texas, comento, «Te confieso que siempre me lleve muy bien con todos los peloteros.

«Además, tuve la bendición de ser amigo de peloteros como Luis Aparicio, Joe Morgan, Brooks Robinson y Frank Robinson…todos ya en el Salón de la Fama. De ellos mucho aprendí sobre el juego.

«Jamás olvido que con Atlanta tuve un «hermano» que se llamó Hank Aaron…compartí su residencia y siendo yo muy, muy joven me prestaba su auto para hacer mis diligencias. También con Atlanta tuve un gran ser humano que me ayudo y oriento como persona y como pelotero…Felipe Alou.

«Y con California el recordado gran bateador y defensor de los jardines, ya fenecido, Vada Pinson fue alguien bien especial que Dios puso en mi vida. El me llamaba «Sonny—hijito» y yo le llamaba «Dad—papa».

«De todos ellos grabe en mi mente que para ser exitoso en el beisbol hay que tener habilidades…hay que ser analítico y muy importante…hay que saber anticipar jugadas. Esto último se aprende teniendo total concentración en el juego…aunque uno este sentado en el banco. Estar pendiente a la pizarra de anotaciones es muy, muy importante.

Santos Alomar posee un récord de todos los tiempos en las Grandes Ligas desde el 1971 jugando con California…o sea hace 51 anualidades: {Esa temporada en 689 turnos oficiales al bate no recibió ni un pelotazo}.

Al respecto, comento, «Antes de cada turno al bate me persignaba. Mi madre y mi esposa siempre me tenían en sus oraciones. Eso me ayudaba en grande.

«Sin embargo, mi agilidad…mi concentración estuvo a mi favor. Y te digo…me tiraban a dar pelotazos pero en aquellos tiempos no era como ahora. Si te daban un pelotazo intencional tu lanzador ripostaba contra el equipo rival.

«Jamás olvido que un lanzador derecho de Milwaukee, Skip Lockwood, me tiro a dar y el lanzador de California ese día, Andy Messersmith le tiro a la cabeza al Tommy Harper. Al Tommy reaccionar su casco protector salio volando y la pelota le paso entre su cabeza y el casco. Así eran las cosas en aquellos tiempos.»

Ya finalizando comento Santos, «Yo brillaba mis «spikes-zapatos de juego» todos los días. En silencio salía al terreno de juego bien vestido…estaba orgulloso de ser pelotero…de mi profesión. Y fuera del terreno de juego siempre me gustaba lucir bien vestido…como todo un profesional.

«Jamás denigre a nadie, ni intente hacerle el mal a persona alguna. Yo siempre he respetado para que me respeten.»

Tras su retiro de las Grandes Ligas, Santos fue «coach» con San Diego, Cachorros de Chicago, Colorado y los Mets de Nueva York a nivel de Grandes Ligas (1986-2009).

El bateador de ambos lados que fue mayormente defensor de la segunda base vio acción en las Mayores en 1481 partidos promediando al son de .245 con 158 imparables de extrabases de sus 1168 y con 227 bases robadas…está feliz en el presente residiendo en Salinas.

Entonces comentó, «Hasta hace relativamente poco tiempo tuve ofertas de regresar a los Estados Unidos a trabajar para alguna u otra organización de Grandes Ligas…pero estoy feliz viviendo en paz aquí y dándole gracias a Dios por la vida que me ha permitido disfrutar con mis seres queridos.»

Santos Alomar para este servidor es el perfecto ejemplo de una crianza en el hogar repleta de valores…muchos casi inexistentes en estos tiempos.

El ha sido un hombre practico…astuto observador-analista del beisbol y de la vida con un indomable deseo de compartir sus conocimientos.

Santos Alomar posee una cualidad «mística» que inspira a otros a seguir su rumbo en vida en el beisbol por la ruta que sea. De gran humildad creciendo allá en Salinas, jamás se ha embriagado con la prominencia que el beisbol y la vida le han regalado.

Es más…para los que hayan aprendido a apreciar a Santos Alomar…el hombre…el pelotero…sus memorias jamás serán enterradas.

Y manifiesto que a Santos no lo visto en persona hace tal vez unas tres décadas…nuestra hermandad, mayormente en espíritu y mediante el beisbol, fue y será por siempre un regalo de Dios para este servidor.

(FOTO)—A la izquierda, Santos Alomar durante sus días como «coach» de los Mets de Nueva York y a la derecha recibiendo el «Premio Roberto Clemente 1987» de manos de Luis Rodríguez-Mayoral en San Diego durante «El Día del Pelotero Latinoamericano». (Foto a la izquierda crédito a «La Vida Baseball», y a la derecha a los Padres de San Diego.)

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