En el Loan Depot Park, que recibió a más de 40 mil fanáticos, se celebró la final del Clásico Mundial de Béisbol 2026 entre Venezuela y los Estados Unidos.
Otro reñido y tenso desafío que tuvo un desenlace dramático y cerró el torneo con un broche de oro.
Desde el primer inning, la selección venezolana mostró entrega total, determinación y temple; ingredientes necesarios para alzarse con el triunfo y el título en un juego no apto para quienes usan desfibriladores.
Venezuela se apuntó la épica victoria frente al poderoso Estados Unidos, con marcador de 3-2; sin dudas, el triunfo más grande en los anales de la pelota venezolana. Asumieron la delantera en el tercer episodio cuando Salvador Pérez conectó un hit a la banda derecha
frente al abridor de Estados Unidos, Nolan McLean. Con uno fuera, Ronald Acuña Jr., recibió boleto gratis y los corredores avanzaron a tercera y segunda con un lanzamiento salvaje. Entonces, el Jugador Más Valioso del Clásico, Maikel García, conectó una línea a lo profundo del central, que capturó el jardinero de los Estados Unidos, Byron Buxton, pero anotó desde tercera en pisa y corrió Salvador Pérez.
Los venezolanos ampliaron la ventaja, (2-0), con un cuadrangular solitario de Wilyer Abreu frente a Nolan McLean en la parte alta de la quinta.
Mientras tanto, el abridor venezolano Eduardo Rodríguez tejía una labor magistral desde la loma durante 4 2/3 entradas. No permitió carreras, solo un hit y ponchó a cuatro bateadores; dos veces al peligroso Aaron Judge.
Así llegó el juego hasta la baja del octavo, en la que Bobby Witt Jr. recibió boleto gratis y, con dos outs, Bryce Harper le conectó un cuadrangular al relevista André Machado, que empató el juego a dos. Ese jonrón silenció a la bulliciosa fanaticada venezolana en el Loan Depot Park y en toda Venezuela.
En la primera parte del noveno, Luis Arráez abrió con un pasaporte del relevista Garrett Whitlock. Javier Sanoja entró como corredor emergente y se robó la segunda base. En ese tenso escenario, el cuarto bate y designado, Eugenio Suárez, conectó una línea soberana entre el central y el izquierdo; un doble que trajo al plato a Javier Sanoja con la eventual carrera de la victoria (3-2).
En el Loan Depot Park, los jugadores y fanáticos venezolanos celebraban hasta el delirio, y en la Plaza La Juventud de Bellas Artes, en Caracas, los fuegos artificiales iluminaron el despejado cielo caraqueño, mientras miles de venezolanos comenzaron a celebrar anticipadamente el triunfo.
Entonces, el imponente cerrador de Venezuela y de los Cubs de Chicago, Daniel Palencia, subió a la loma en la baja de la novena. Los venezolanos en el Loan Depot Park, en la Plaza Alfredo Sadel de Las Mercedes, en la Plaza Francia de Altamira, en el Estadio Monumental, en la Plaza de Bellas Artes de Caracas y en toda Venezuela le gritaban a Daniel Palencia: “¡Ponche!”. Y Palencia los escuchó cerrando la novena con el candado de la victoria; ponchó a Kyle Schwarber, dominó con un elevado a Gunnar Henderson y abanicó a Roman Anthony lanzando el guante al aire. Fue su tercer salvado en el Clásico.
Eugenio Suárez se arropó con la bandera venezolana sobre sus hombros, se arrodilló agradeciendo a Dios y expresó: “No somos un equipo, somos una familia”.
Salvador Pérez, capitán de la selección venezolana, dijo: “No cambiaría la felicidad de ganar el Clásico por nada”. Obtener un título para el país va más allá de un campeonato de la Serie Mundial, como el que conquistó en 2015 con los Kansas City Royals. El triunfo representa a una nación que practica el béisbol como una religión. La conquista es fruto de la veneración de millones de venezolanos que aportan su grano de arena desde las categorías infantiles.
Desde que Alejandro “Patón” Carrasquel se convirtió en el primer venezolano en debutar en las Mayores con los Senadores de Washington el 23 de abril de 1939, la pasión por el guante, el bate y la pelota se infiltró en las venas del venezolano. Luego, Luis Aparicio dejó su huella con el premio Novato del Año en 1956 y nueve Guantes de Oro. Dicho sea de paso, Aparicio es el único venezolano en el Salón de la Fama. Anticipo que Félix Hernández será el segundo.
Venezuela tiene otros hitos en las Grandes Ligas: Oswaldo Guillén fue el primer dirigente latinoamericano en ganar una Serie Mundial (Medias Blancas de Chicago en el 2005) y Miguel Cabrera es el único nacido fuera de Estados Unidos en ganar la Triple Corona de Bateo (2012). Además, cuentan con tres ganadores del premio Cy Young: Johan Santana (2004 y 2006) y Félix Hernández (2010).
Hoy, la patria de Simón Bolívar está de fiesta gracias al béisbol y las autoridades del país decretaron el 18 de marzo, día no laborable. Con las franelas del equipo, gorras, banderas, cornetas y tambores improvisados, caravanas festejan el merecido triunfo en toda Venezuela; festejan a unos campeones que derrotaron a Estados Unidos y Japón y le quitaron el invicto a Japón y a Italia.
¡CON SOBRADOS MÉRITOS, VENEZUELA ES EL CAMPEÓN DEL CLÁSICO MUNDIAL DE BÉISBOL!
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