Opening Day: Donde Comienza la Temporada… y la Historia

Ningún otro Día Inaugural en los deportes de los Estados Unidos se espera con tantas ansias como el de las Grandes Ligas. Ningún otro Día Inaugural en los deportes de los Estados Unidos está preñado de tantas historias.

 El primer equipo profesional de béisbol fue el de los Rojos de Cincinnati en 1876, e históricamente se le otorgó el privilegio de ser sede del juego inaugural hasta 1989. Finalmente, en 1990, la tradición fue sepultada y, por imposición de la televisión, los Rojos aparecieron como visitantes ante los Astros de Houston. Las temporadas comienzan con un solo juego inaugural.

Siguiendo esa tradición, este próximo miércoles 25 de marzo, se inaugura la temporada con un solo partido, los Gigantes de San Francisco visitan a los Yankees de Nueva York y comienza a las 8:05 de la noche. Al día siguiente se cantará el mágico “Pay Ball” en once estadios. Los Rojos de Cincinnati reciben a las Medias Rojas de Boston en el Great American Ball Park y presentan su famosa Parada Inaugural. En San Luis, los Cardenales reciben a Tampa y veremos el famoso desfile tradicional de los caballos Clydesdale, una raza de caballos de Escocia muy inteligentes y dóciles. Augusto Anheuser-Busch, quien llevó a Budweiser a convertirse en la cervecera más grande del mundo en 1957, adquirió los Cardenales en 1953 por la hoy ridícula suma de tres millones setecientos cincuenta mil dólares e ideó el concepto de los caballos Clydesdale de Budweiser para celebrar la derogación de las leyes contra el alcohol.

Solo se ha confiscado un juego inaugural: el de los Gigantes de Nueva York, el 11 de abril de 1907. Los fanáticos de los Gigantes, molestos porque su equipo perdía el partido, comenzaron a tirar bolas de nieve al campo y una de ellas golpeó al árbitro Bill Klem, quien declaró el partido a favor de los visitantes, los Filis de Filadelfia.

Los juegos inaugurales también han sido una vitrina para los presidentes de los Estados Unidos. El 14 de abril de 1910, el presidente William Howard Taft asistió al partido inaugural en Washington, tuvo a su cargo el lance de honor y lo realizó desde las gradas y no desde la loma de lanzar.

Desde entonces, 11 presidentes estadounidenses en ejercicio de su cargo han realizado el lance de honor. Ronald Reagan fue el primero en hacerlo desde el montículo del Wrigley Field de Chicago en 1998.

El juego inaugural de los Yankees de 1923 fue muy especial y significativo. La tarde del 18 de abril de 1923, los Yankees inauguraron la temporada recibiendo a Boston y también inauguraron el entonces moderno y deslumbrante Yankee Stadium. Días antes de ese partido inaugural y de la ceremonia de apertura del Yankee Stadium, Babe Ruth elevó una plegaria: “Daría un año de mi vida por un jonrón en el juego inaugural del Yankee Stadium.” Su plegaria rindió fruto y, en su segundo turno al bate en la baja de la tercera, conectó un jonrón de tres carreras que le dio la victoria a los Yankees sobre las Medias Rojas, 4-1.

Esa temporada fue muy especial para los Yankees: ganaron el Pennant de la Liga Americana (98-54) y la Serie Mundial, al derrotar a los Gigantes de Nueva York en seis juegos (4-2). Ese fue el primero de 27 títulos de Series Mundiales de los Yankees; 26 de ellos en aquel Yankee Stadium y curiosamente, el número 27, el último de los Yankees, en el año en que también inauguraron su nuevo Yankee Stadium. El 16 de abril de 2009, los Yankees inauguraron su temporada como local recibiendo a los Indios de Cleveland, en lo que fue, a su vez, la vistosa ceremonia de apertura del Nuevo Yankee Stadium.

Al igual que en aquel 1923, en el 2009, ganaron el Pennant de la Americana y también la Serie Mundial, en seis juegos. Esta vez la víctima fue el equipo de los Filis de Philadelphia. Así que los juegos inaugurales de los Yankees de 1923 y 2009 forman parte de su rica historia porque, además de inaugurar sus dos estadios, obtuvieron su primer y último título de la Serie Mundial.

En 14 juegos inaugurales, el inmenso Ted Williams promedió .449, conectó tres jonrones, empujó 14 carreras y conectó al menos un hit en cada uno de esos 14 partidos. El primer juego inaugural de Ted Williams se produjo el 20 de abril de 1939 contra los Yankees y ese día, el “Caballo de Hierro” Lou Gehrig jugaba en su partido número 2,123 de forma consecutiva; marca que elevó a 2,130. Una semana después, el 2 de mayo, se retiró voluntariamente de la alineación, sorprendiendo tanto a jugadores como a aficionados, ya que su rendimiento en el campo mermó debido a una dolencia no diagnosticada. Posteriormente, se confirmó que se trataba de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad neuromuscular incurable.

El primer juego de Jackie Robinson en las Grandes Ligas se disputó en el juego inaugural de la temporada de 1947, el 15 de abril, en el Ebbets Field de Brooklyn, contra los Bravos de Boston. Jugó en primera base y se fue de 3-0.

En el juego inaugural de Cincinnati en 1974, Hank Aaron encendió a la multitud en el Riverfront de Cincinnati cuando, en su primer swing de la temporada, conectó su jonrón 714 contra el diestro Jack Billingham para empatar en el liderato de jonrones de todos los tiempos con Babe Ruth. Aaron no conectó jonrones en el resto de esa serie y los Bravos regresaron a casa para su inauguración contra los Dodgers el 8 de abril. En ese juego inaugural en Atlanta, en la baja de la tercera, Aaron le conectó el histórico jonrón 715 al zurdo Al Downing para superar a Babe Ruth. Aaron jugó dos temporadas más, hasta 1976, y terminó con 755 jonrones, 3,771 hits y 2,297 empujadas. Su total de empujadas continúa siendo el récord en las mayores.

Otra gran hazaña en un juego inaugural es de autoría del dominicano Jorge Bell. El 4 de abril de 1988, se convirtió en el primer jugador en la historia de las Grandes Ligas en conectar tres jonrones en un juego inaugural. De paso, ayudó a los Azulejos de Toronto a derrotar, 5-3, a los Reales de Kansas City en el “Royals Stadium”. Los tres jonrones se los conectó a Bret Saberhagen, lanzador estrella de los Reales. Se fue de 4-3 y empujó cuatro de las cinco carreras de Toronto.

 El inmortal Juan Marichal, tuvo 10 aperturas en juegos inaugurales y récord de seis victorias, dos derrotas y 1.73 de efectividad. En 83 entradas permitió 16 carreras limpias y propinó 56 ponches. Tom Seaver tiene la marca de aperturas en juegos inaugurales: 16. Jack Morris posee la marca de aperturas consecutivas en juegos inaugurales: 14. Catfish Hunter es el lanzador más joven en debutar, con 20 años y 4 días, en 1966. El zurdo Jimmy Key posee la marca de más victorias sin derrotas en juegos inaugurales con 7-0. Greg Maddux también tejió un récord perfecto, 6-0, en siete aperturas inaugurales. Walter Johnson tuvo 14 aperturas inaugurales y propinó siete blanqueadas Su apertura más famosa se produjo en el maratónico juego inaugural del 13 de abril de 1926, en el que su equipo Nacionales de Washington derrotaron en 15 entradas, 1-0, a los Atléticos de Filadelfia. Tenía 38 años y se enfrascó en un duelo con Eddie Romel, quien lanzó 14 1/3 entradas en cero para los Atléticos. Walter Johnson enfrentó a una alineación que incluía a los inmortales Al Simmons y Mickey Cochrane. En 1940, Bob Feller lanzó el “único” juego sin hits ni carreras en un día inaugural.

El 16 de abril de 1940, las Medias Blancas de Chicago inauguraron su temporada en el Comiskey Park, recibiendo a los Indios de Cleveland y a su estelar lanzador Bob Feller, quien había ganado 24 juegos el año anterior (1939). Ese día, y con tan solo 21 años, Bob Feller lanzó el primero de tres NO HITTERS en su carrera. Cleveland derrotó 1-0 a las Medias Blancas y Bob Feller otorgó cinco (5) bases por bolas. Escribí que ese juego de Bob Feller es el “único” sin hits ni carreras en un día inaugural.

 Notarán que escribí “único” entre comilla. Las comillas obedecen a que ahora no es el “único” juego sin hits ni carrera en un día inaugural. Mi señalamiento se debe a que las estadísticas de las Ligas Negras fueron incorporadas oficialmente en los registros de las Grandes Ligas (MLB) en mayo de 2024. Así las cosas, es obligatorio aludir a Leon Day, uno de los mejores lanzadores de las Ligas Negras y a quien comparaban con el legendario “Lirio de Cala” Satchel Paige. El 5 de mayo de 1946, fue el día inaugural para Leon Day y su equipo las Águilas de Newark en un partido de las Ligas Negras. En ese partido, Day también lanzó un juego sin hits ni carreras, un NO-HITTER contra las Estrellas de Filadelfia, y se enfrentó a solo 29 bateadores.

Precisamente, en 1939, la primera temporada de la Liga Profesional de Puerto Rico, Leon Day lanzó en Puerto Rico con los Tiburones de Aguadilla y ganó 12 juegos con 2.17 de efectividad en 207 entradas y 186 ponches. Véase el extraordinario portal del historiador Jorge Colón Delgado, beisbol101.com.

En 1995, pocos meses después de su muerte, el prodigioso Leon Day fue exaltado al Salón de la Fama del Béisbol de las Grandes Ligas. Es menester resaltar que el Salón de la Fama del Béisbol exige que las gorras que exhiben sus inmortales en las placas que los honran tengan el logotipo de un equipo de MLB; la excepción… Leon Day. En su placa en Cooperstown exhibe la gorra de los Tiburones de Aguadilla. La pregunta de umbral: ¿por qué? Leon Day recordaba con alta estima los años en que jugó en la Isla porque aquí vivía sin ser víctima de los prejuicios de la segregación racial que se vivía en Estados Unidos. Le hablaba a su esposa de cuánto amaba a Puerto Rico porque en Aguadilla siempre fue tratado como un hombre, porque era tratado mejor que en Estados Unidos, y porque acudía a todos los rincones de Puerto Rico sin sentir prejuicios, lo cual no ocurría en Estados Unidos. Veneraba a Aguadilla, donde jugó en las temporadas 1939-40, 1940-41 y 1941-42. Solía venir de vacaciones a Puerto Rico con su esposa. Por ello, cuando se produjo su exaltación a Cooperstown, su viuda les comunicó a los directivos del Salón de la Fama que la gorra de Aguadilla era con la que él hubiese querido entrar y, por excepción, se aceptó. Fue exaltado al Salón de la Fama del Béisbol Profesional de Puerto Rico en 1993.

Beisbol101 forma parte de la Biblioteca Digital de Deportes Latinoamericanos y Caribeños (DLLACS, por sus siglas en inglés: Digital Library of Latin American and Caribbean Sports).

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