Aaron Judge y los Yankees, entrelazados por beneficios mutuos

Aaron Judge

Previo al inicio de la temporada, los Yankees le ofrecieron a Aaron Judge una extensión de contrato de siete años y $213.5 millones; un promedio de $30.5 millones por año a partir de 2023. La misma fue rechazada tajantemente por Judge y su agente Page Odie. Por ende, el flamante guardabosque de los Yankees será agente libre al concluir la temporada.

Tan reciente como el pasado viernes, 24 de junio, evitaron la engorrosa audiencia de arbitraje salarial cuando Aaron Judge, que reclamaba 21 millones, y los Yankees, que ofrecían 17 millones, pactaron por 19 millones.

La oferta de los Yankees de 30.5 millones de dólares por año es menor de lo que le pagan a Gerrit Cole hasta los 37 años (36 millones de dólares por año), por debajo de lo que pagarán a Giancarlo Stanton del 2023 al 2025 (32 millones de dólares) e inclusive, menor de lo que los Angelinos pactaron con Anthony Rendón como agente libre durante siete años (35 millones de dólares anuales).

Evidentemente, los Yankees necesitan a Judge, favorito en estos momentos para obtener el galardón de Jugador Más Valioso de la Liga Americana, no solamente porque es su mejor jugador, sino porque es el líder del equipo, es su máximo atractivo, amén de confesar y sentirse yankista. Solo cuatro jugadores firmados y desarrollados en los equipos fincas de los Yankees han bateado 300 jonrones para los Yankees: Lou Gehrig, Joe DiMaggio, Yogi Berra y Mickey Mantle. Con el jonrón número 28 que conectó el domingo para dejar en el terreno a Houston, Judge totaliza 186 jonrones en tan solo 2,340 turnos; un jonrón cada 12.5 turnos al bate y de permanecer vistiendo el uniforme de rayas será el quinto en ese icónico grupo.

Pero, dejando el sentimentalismo y las estadísticas a un lado, Judge es un enorme activo para los Yankees. Su valor para los Yankees trasciende el diamante de juego porque es su mejor y más comercializable jugador; vende asientos, vende mercancía y aumenta los índices de audiencia de la televisión. Dicho sea de paso, en sus primeras tres temporadas completas en las mayores (2017-19) su camiseta fue la más vendida en las Grandes Ligas.

También encierra otro incalculable valor, ha demostrado que es un pelotero exitoso en Nueva York. Para cualquier jugador, un nuevo entorno siempre encierra incertidumbre, y esa incertidumbre se magnifica en Nueva York porque es el mercado más grande y exigente del béisbol. El mercado de más cobertura mediática. Por ello, el fracaso en Nueva York es más propenso y Judge ha manejado esa enorme presión magistralmente, con naturalidad, con gracia, con decoro, como lo hicieron las grandes luminarias del pasado. Los Yankees saben que Judge es su nuevo astro, su nuevo ídolo y conocen al dedillo el valor intrínseco que ello implica.

Los Yankees saben, además, que su presencia generará muchísimos ingresos para el equipo. De igual manera, los Yankees proveen a Judge el escenario para devengar mucho dinero a través de endosos. De hecho, ahora mismo, Judge es el jugador que más dinero devenga por endosos de patrocinios de las Grandes Ligas. A todas luces, ambos transitan por la misma ruta de beneficios mutuos.

Con el debido respeto a los otros 29 equipos, ser un Yankee famoso es más rentable que ser famoso en cualquier otro equipo de Grandes Ligas. Más rentable que ser famoso con los Mets, con los Dodgers… y aclaro que no soy fanático de los Yankees.

No hay que ser un experto para entender que permitir la salida de Judge de los Yankees y del Yankee Stadium sería nefasto y de alta traición a la esencia yankista porque no hay otro jugador que pueda reemplazar su popularidad, su conexión con la franquicia, su relación simbiótica con la fanaticada de la que ya es su ídolo.

Judge al igual que Shohei Othani apostó a sí mismo al rechazar la extensión de siete años y hasta ahora ha demostrado que le asiste la razón.

Judge explorará su valor en el mercado y durante su viaje por la agencia libre tendremos la oportunidad de descubrir interesantes y atractivas ofertas. No obstante, solo pocos equipos pueden pagar lo que pida Judge: los Mets, Dodgers, Giants, Red Sox y, por supuesto, los Yankees.

Con sobradas razones, Judge aspira estar en el mismo pedestal que Mike Trout, Mookie Betts y Bryce Harper. Ahora bien, Betts, Trout y Bryce Harper superaron el umbral de los 300 millones de dólares porque firmaron contratos cuando rondaban los 25-26 años. Judge cumplió 30 años en abril.

Por otro lado, siempre es un riesgo para los equipos los contratos a siete, ocho, nueve o diez años. Nadie puede predecir lo que va a pasar.

Aun así, tengo el convencimiento que al final de esta interesante novela, Judge firmará con los Yankees como agente libre.

Comparto una data importante el historial de lesiones de Aaron Judge.

Su historial de lesiones es anterior a su debut como Novato del Año de la Liga Americana en 2017.

2016: Se perdió 24 días por un esguince de rodilla en Triple A y 19 días por una distensión oblicua luego de ser llamado a Grandes Ligas.

2017: Jugó con un problema en el hombro en la segunda mitad y se sometió a una cirugía luego de concluida la temporada.

2018: Se perdió 49 días con una fractura en la muñeca derecha producto de un pelotazo del cazador Jakob Jakunis.

2019: Perdió 61 días con una lesión oblicua. También sufrió una fractura por estrés en la primera costilla derecha en septiembre, pero aun así jugó en la postemporada.

2020: Se perdió 30 días por distensiones en la pantorrilla (dos veces en la lista de lesionados). Judge jugó solo 242 de los 382 posibles juegos de temporada regular de 2018-20, o el 63%.

2021:  Judge se mantuvo saludable y jugó 148 juegos en 2021 (estuvo 10 días en la lista de COVID).

2022:  Ha sido titular en 70 de los 73 juegos de los Yankees en 2022. Ha estado sano y ha sido un jugador de calibre en las últimas dos temporadas. Los datos más recientes y relevantes lo proyectan como un pelotero sano y dominante.

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