El Tercer Ojo en el Mercado de Tarjetas… ¿Una mirada crítica?

Tarjeta de Roberto Clemente de 1961
Foto Colección Personal

En días recientes tuve la ocasión de compartir con un amigo coleccionista que me manifestó no entender el proceso de la evaluación de tarjetas también conocido como “grading”.  La evaluación de tarjetas (que en adelante llamaremos “grading”) se ha convertido en una tendencia muy popular entre los coleccionistas en la cual  envían sus tarjetas o piezas de colección a una de varias compañías, actuando en calidad de tercero, para entre otras cosas calificar su condición y verificar la autenticidad de estas.  Por lo general, estas empresas también ofrecen los servicios de calificación y verificación las de firmas en las tarjetas y otros artículos sometidos para su consideración.  En los Estados Unidos las tres empresas más reconocidas son: Beckett Grading Services y Professional Sports Authenticators (PSA) y la Sportscards Guaranty (SGC).  Debemos recordar que aun siendo estas empresas las más reconocidas existen otras que ofrecen el mismo servicio.

Como regla general el proceso se inicia con el envió de una solicitud que puede ser sometida tanto en papel como en formato digital.  Las tarifas y los precios para la evaluación o “grading” de la tarjeta o pieza de colección son predeterminados por las empresas y dependerá del tipo de objeto, el valor reportado en el mercado, el tiempo de retorno, la cantidad de piezas enviadas y el jugador, atleta o figura pública que está representado en el artículo.  Vale la pena recordar, que es responsabilidad del coleccionista pagar los costos de envío y los seguros correspondientes en caso de desaparición, robo o pérdida del objeto a ser evaluado.  Además, el coleccionista deberá enviar sus tarjetas, objetos y artículos de colección en conformidad a las instrucciones que ofrecen las empresas en sus respectivos portales cibernéticos.  Una vez la empresa recibe el artículo este pasa a un autenticador el cual basado en la observación y por otros medios (comparativas) le otorga una calificación o numeración que identifica la condición física de la pieza. 

Es una prerrogativa de la empresa o compañía decidir si la misma puede ser evaluada o no. Por lo general si la tarjeta o pieza llega a ser calificada, la calificación transcurre entre los números del 1 al 10 y en la medida que la condición de la pieza es mejor; más alto es el número de la calificación.  El significado de la numeración ofrecida por las principales empresas es el siguiente:[1]

Numeración Condición
1 Poor
1.5 Fair
2 Good
3 Very Good
4 Very Good-Excellent
5 Excellent
6 Excellent-Mint
7 Near Mint
8 Near Mint-Mint
9 Mint
10 Gem Mint

El tema del “grading” es uno controversial dentro de los círculos de coleccionistas en los Estados Unidos.  Los puntajes que a menudo vemos es el resultado de la evaluación de un «profesional» que evalúa y califica la pieza.  No obstante, han sido pocas las ocasiones en las cuales se ha discutido públicamente sobre los requisitos de reclutamiento, la capacidad, el entrenamiento, cualificaciones o los criterios que debe tomar en cuenta este profesional.  En múltiples ocasiones, las empresas calificadoras han enfatizado en que las evaluaciones de estos llamados “profesionales” no se deben meramente a la apreciación de sus evaluadores, sino que existen unos criterios básicos a ser considerados.  Estos criterios son: 1) condición de las esquinas; 2) condición de la superficie; 3) la centralización de la tarjeta; 4) la condición de los bordes.[2]  En adición a los criterios previamente mencionados otros criterios a observar son: 1) el diseño de la carta; 2) el color de la pieza; 3) la antigüedad de la pieza; 4) la cantidad en que existe la pieza; 5) la disponibilidad de los artículos; 6) si el articulo o pieza tiene la licencia y las acreditaciones necesarias.  Estos criterios, aunque no siempre constan en los cintillos o “tags” que acompañan las tarjetas o piezas de colección una vez evaluadas, ciertamente son los más aceptados para su calificación.  Debemos recalcar que mientras menor sea la cantidad o disponibilidad de las tarjetas o piezas que pueden ser evaluadas más dificultosa suele ser su calificación ya que son pocos los referentes de comparación. 

1996 Derek Jeter Bowman Best
Foto: Colección Personal

En los años que llevo coleccionando me he convencido de que no toda tarjeta o pieza de colección debe ser calificada por estas empresas. Cuando uno va a escoger las piezas que va a enviar a calificar o evaluar hay que ver tres elementos. El primero es el valor actual de la tarjeta o pieza de colección.  Como regla general no es recomendable enviar una carta de poco valor a evaluar o calificar. De igual forma, una carta de alto valor o con potencial de tenerlo debe enviarse siempre y cuando su aspecto físico así lo amerite. No toda pieza calificada va a aumentar su valor, si la condición de esta no es la mejor esto pudiera representar la pérdida de valor en el mercado.  El segundo elemento por observar es la condición general de la tarjeta o pieza de colección.  Este elemento es particularmente subjetivo ya que requiere que el coleccionista sopese si el aspecto físico de la tarjeta o pieza amerita la inversión de dinero, tiempo y esfuerzo para enviarla a evaluar.  Esto es muy importante si la tarjeta o pieza refleja algún grado de valor económico, histórico (ya que rememora algún evento) o incidental (en este grupo calificó las tarjetas de novato, paralelas, variaciones, autógrafos etc.).  En mi experiencia es recomendable enviarla a evaluar si la tarjeta es demasiado antigua (si la tarjeta o pieza fue emitida antes de 1950), si la tarjeta o pieza existe en una cantidad limitada o cuando existe poca disponibilidad en el mercado.  Esta recomendación cumple el fin de preservar la condición de la tarjeta o artículo de colección.  En tercer lugar, se debe calificar las cartas para evitar la posibilidad haber obtenido barajitas falsificadas o adulteradas.  Aunque suene extraño en ciertos casos es mejor la calificación de un tercer ojo que la vista propia.  Ello es así, debido a que en años recientes se han reportado casos muy notables de falsificaciones de autógrafos y tarjetas o piezas de colección de alto valor económico.  En años recientes, se han reseñado varios ejemplos de tarjetas de novato de jugadores como Barry Bonds, Ken Griffey Jr., Rickey Henderson, Mark McGwire, Cal Ripken Jr., entre otros que han registrado miles de dólares en pérdidas y la intervención del Federal Bureau of Investigation (FBI) para el encausamiento criminal de los casos.  El efecto de los casos de fraude en la compraventa de dichas tarjetas fue una gran inestabilidad en el mercado que produjo la caída en el precio de estas.  En estos casos la evaluación o “grading” ofrece a los coleccionistas cierto grado de confianza de que el artículo o pieza de colección es auténtica y la misma es generalmente aceptada como válida por los coleccionistas.

            En fin, el debate sobre la evaluación o “grading” de las tarjetas o piezas de colección no deja de ser un tema apasionante y complejo.  Se encuentra en la discreción de cada coleccionista determinar si es conveniente bien sea enviar su tarjeta o pieza a evaluar o adquirir la misma ya calificada.  Es responsabilidad de los coleccionistas siempre estudiar, analizar y sopesar los costos y beneficios al momento de invertir en las tarjetas o piezas de colección de sus jugadores favoritos.


[1] Información obtenida de la compañía Professional Sports Authenticators (PSA) en el portal  electrónico: https://www.psacard.com/resources/gradingstandards#cards

[2] Para una descripción más detallada es recomendable la lectura del artículo.  “Sports Cards Grading 101 Guide” obtenido del portal electrónico: https://www.cardboardconnection.com/collecting-101/sports-card-grading-101

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