La Triple Corona de las Grandes Ligas

Paul Hines

La mítica y esquiva Triple Corona de las Mayores, es un espécimen en peligro de extinción. No obstante, cuando asoma esa posibilidad, el entusiasmo y el suspenso se convierte en la noticia del día a día para los fanáticos, periodistas, expertos y peloteros. Y es que la Triple Corona tiene su magia… su encanto. Se obtiene cuando en una misma campaña y en una misma liga, un pelotero se alza con los títulos de bateo, de cuadrangulares y empujadas. La gesta, además de difícil y compleja, es azarosa. Como veremos, depende de múltiples factores entre ellos, la Dama de la Fortuna. De ahí, que desde la fundación de la Liga Nacional (1876), y de acuerdo a Baseball Reference, solamente ha sido alcanzada por quince jugadores en 143 años.

Existen mínimas discrepancias entre MLB, Baseball Reference, Baseball Almanac… en torno a los ganadores de la Triple Corona. Esas discrepancias, afloran en las carreras empujadas que fueron adoptadas oficialmente en el 1920. Particularmente, se cuestionan las empujadas de Hugh Duffy, en 1894 y las de Heinie Zimmerman en 1912. Ambos jugaron en la época en que las empujadas no era una estadística oficial. No obstante, nos parece que la lista más acertada es la de Baseball Reference, por lo que la utilizaré como guía para este artículo.  

A continuación, el listado de los triples coronados conforme a Baseball Reference:

NOMBRE LIGA EQUIPO AÑO AVG HR RBI
Paul Hines NL Providence Grays 1878 .358 4 50
Tip O´Neill AA Carmelitas de San Luis 1887 .435 14 123
Nap Lajoie AL Atléticos de Filadelfia 1901 .426 14 125
Ty Cobb AL Tigres de Detroit 1909 .377 9 107
Heinie Zimmerman NL Cachorros de Chicago 1912 .372 14 104
Rogers Hornsby NL Cardenales de San Luis 1922 .401 42 152
Rogers Hornsby NL Cardenales de San Luis 1925 .403 39 143
Chuck Klein NL Filis de Filadelfia 1933 .368 28 120
Jimmie Foxx AL Atléticos de Filadelfia 1933 .356 48 163
Lou Gehrig AL Yankees de Nueva York 1934 .363 49 166
Joe Medwick NL Cardenales de San Luis 1937 .374 31 154
Ted Williams AL Medias Rojas de Boston 1942 .356 36 137
Ted Williams AL Medias Rojas de Boston 1947 .343 32 114
Mickey Mantle AL Yankees de Nueva York 1956 .353 52 130
Frank Robinson AL Orioles de Baltimore 1966 .316 49 122
Carl Yastrzemski AL Medias Rojas de Boston 1967 .326 44 121
Miguel Cabrera AL Trigres de Detroit 2012 .330 44 139

Paul Hines (Providence Grays) fue el primero en obtener la Triple Corona, en 1878 y aunque parezca raro, nunca se enteró de su gesta. En el 1878, obtuvo el título de jonrones y empujadas de la Nacional, pero el título de bateo se le adjudicó a Abner Dalrymple. Por ende, le faltaba “una pata” de la Triple Corona. Curiosamente, 90 años después, en el 1968, se practicó una minuciosa investigación cuyo resultado reflejó que, en efecto, era Paul Hines y no Abner Dalrymple, el campeón bate de 1878. Ello obedeció a que para el 1878, las estadísticas de los juegos que terminaban empates no eran consideradas estadísticas oficiales cuando, en efecto, lo son. Por ello, en 1968 y luego de un profunda evaluación y análisis de los juegos empatados de 1878, se concluyó que Hines era el verdadero titular de bateo obteniendo de paso la Triple Corona. Hines que había nacido en 1855 y murió el 10 de julio de 1935, nunca se enteró de su hazaña. Participó durante diez y seis campañas en las mayores (1876 – 1891), como guardabosque central y concluyó su carrera con promedio de bateo de .302. En el 1882, se convirtió en el primer pelotero en usar gafas de sol en un juego de béisbol. 

Tip O’Neill, guardabosque izquierdo de los Carmelitas de San Luis de la Asociación Americana, se alzó con la Triple Corona en 1887. En su espectacular campaña fue líder además en hits, dobles, triples, “slugging”, por ciento de embasarse y carreras anotadas. Al igual que Paul Hines, no ha sido exaltado al Salón de la Fama.

El primer triple coronado en el siglo XX lo fue el inmortal Napoleón Lajoie jugando para los Atléticos de Filadelfia en 1901. Bateó para .426 con 14 jonrones (era la época de la “bola muerta”) y 125 empujadas. Lajoie fue el primer bateador en la historia de Grandes Ligas que recibió una base por bolas con las bases llenas. 

El “Durazno de Georgia”, Ty Cobb obtuvo la Triple Corona en 1909, jugando para los Tigres de Detroit. Promedió .377, con nueve jonrones y 107 empujadas. Asombrosamente, sus nueve cuadrangulares se produjeron dentro del parque convirtiéndose en el único en obtener el título de jonrones sin sacar la bola por encima de la cerca. De hecho, solamente el 3% de sus hits (4,189) fueron jonrones (117) y 46 de sus 117 jonrones fueron dentro del parque. En el 1909, también fue líder en base robadas con 76 convirtiéndose en el único triple coronado en ser líder en esa categoría en el año de su hazaña.

En el 1912, año del hundimiento del Titanic, Heinie Zimmerman (Cubs), lideró la Liga Nacional en bateo con .372, en jonrones (14) y empujadas con “98”. Sin embargo, el número de empujadas adjudicado a Zimmermann fue cuestionado posteriormente. Para 1912, las impulsadas no formaban parte de las estadísticas oficiales del béisbol. Fue a partir del 1920 que las empujadas se convirtieron en estadísticas oficiales. A pesar de ello, el estadístico de béisbol de aquella época, Ernie Lanigan, auditó las impulsadas en las Mayores entre 1907 y 1919. Según Lanigan, Zimmerman fue líder en empujadas en el 1912 con 98 y Honus Wagner terminó tercero con 94. Así fue recogido en prestigiosas publicaciones de la época. Sin embargo, para la década de 1960, otro historiador de béisbol, David S. Neft, reclutó a un grupo de estadísticos y les encomendó identificar las empujadas que se produjeron entre 1891 y 1919. El estudio de Neft, concluyó que el líder en empujadas en el 1912, lo fue Honus Wagner (Pittsburg) con 102, segundo, Bill Sweeney con 100 y tercero, Zimmerman con 99. Evidentemente, el estudio de Neft arrojó sombra sobre la Triple Corona adjudicada a Zimmerman. Ante las incongruencias de las empujadas adjudicadas por Lanigan y las adjudicadas por Neft, el historiador de “Society For American Baseball Research” (SABR), Herm Krabbenhoft, practicó una minuciosa investigación, que publicó en el 2015. La confiable y abrumadora evidencia utilizada por Krabbenhoft, demostró que fue Zimmerman el líder en empujadas con 104 y Wagner terminó segundo con 101. Las conclusiones de Krabbenhoft están avaladas con prueba robusta y convincente. Por ello, válidamente Baseball Reference sostiene que Heinie Zimmerman obtuvo la Triple Corona en buena lid. Este es el tercer triple coronado que no está en el Salón de la Fama.

En 1922, Rogers Hornsby, intermedista de los Cardenales de San Luis, se alzó con la primera de dos Triples Coronas, superando por amplio margen a sus más cercanos competidores. Fue líder de bateo con .401; Ray Grimes terminó segundo con .354. Obtuvo el título de jonrones con 42, Cy Williams llegó segundo con 26. Fue titular en empujadas con 152 y Emil “Irish” Meusel arribó segundo con 132. 

Hornsby repitió la hazaña en el 1925, cuando fue líder en bateo con .403, en cuadrangulares con 39 y en empujadas con 143. En aquel 1925, también fue dirigente de los Cardenales, convirtiéndose en el único en obtener la Triple Corona que fungió a su vez como dirigente. También fue el primero en ganar la Triple Corona con verdaderos números de poder, como lo demuestran los 43 y 39 estacazos de cuatro esquinas que conectó en 1922 y 1925, respectivamente. En ambas ocasiones también bateó sobre .400 (.401 y .403). De por vida promedió .358, solamente superado por los .367 de Ty Cobb.

En la década del 1930, la proeza fue lograda en cuatro ocasiones, sobresaliendo el año de 1933, donde por primera y única vez, la Triple Corona fue alcanzada tanto en la Nacional como en la Americana. Para añadirle sazón, lograda por jugadores de una misma ciudad, Filadelfia.

En el 1933 y en el joven circuito, Jimmie Foxx, jugando para los Atléticos de Filadelfia, tuvo un año monstruoso (.356, 48 cuadrangulares y 163 empujadas). Foxx se convirtió en el primer ganador de la Triple Corona en obtener, además, el premio de Jugador Más Valioso (MVP). 

Mientras que Chuck Klein, de los Phillies de Filadelfia, hacía lo propio en la Nacional (.368, 28 cuadrangulares y 120 empujadas).

Al año siguiente, 1934, la gloria fue para el “Caballo de Hierro”, Lou Gehrig.  El inmortal primera base de los Yankees bateó para .363 con 48 cuadrangulares y 165 empujadas. Sus 165 impulsadas es la marca entre los ganadores de la Triple Corona.

En el 1937, Joe Medwick, guardabosque izquierdo de los Cardenales de San Luis, obtuvo la Triple Corona en la Nacional al batear para .374 con 31 jonrones y 154 empujadas. Desde entonces, ningún otro jugador lo ha logrado en la Nacional. La sequía de un triple coronado en el más viejo de los circuitos se extiende a 81 años. Curiosamente, el 1937, es el único año en que coincidieron un ganador de la Triple Corona del béisbol y un ganador la Triple Corona del hipismo norteamericano.  Además de Medwick con los Cardenales, el caballo War Admiral se alzó con la Triple Corona de la hípica norteamericana. 

Ted Williams

En la década del 1940, solamente Ted Williams, considerado por muchos como el mejor bateador de la era moderna, entró al grupo exclusivo de ganadores de la Triple Corona, lográndolo en dos ocasiones. En 1942, encabezó la Americana con .356, los jonrones con 36 y las empujadas con 137. En 1947, volvió a demostrar su extraordinaria habilidad con el madero obteniendo su segunda Triple Corona con registros de .343, 32 cuadrangulares y 114 impulsadas. Se unió a Rogers Hornsby (1922-1925), como los únicos que han alcanzado la Triple Corona en dos ocasiones.

Dos años más tarde, en el 1949, coqueteó con la Triple Corona. En el último día de la temporada, perdió en un final de película el título de bateo y lo que pudo ser su tercera Triple Corona. Terminó como líder en jonrones con 43 y en empujadas con 159. También era líder de bateo en el último día de la campaña con promedio de .343, dos milésimas más que George Kell de los Tigres, que bateaba para .341. Williams buscaba su tercer título de bateo consecutivo y su tercera Triple Corona. Luego de 153 juegos, los Yankees y las Medias Rojas estaban empatados en la primera posición con marca de 96-57 (153 juegos) y el juego para decidir el campeón de la Americana se celebró el 2 de octubre, en el Yankee Stadium, ante 68,055 fanáticos pagando. Los Yankees se alzaron con el triunfo y con el banderín de la Americana al vencer a Boston, 5-3. En el juego, Ted Williams se fue de 2-0 con dos boletos gratis contra Vic Raschi. Mientras, en Detroit, los Tigres de George Kell enfrentaban a los Indios de Cleveland. Era también, el último juego para ambas novenas que estaban fuera  de  contienda, por lo que se suponía que Cleveland utilizara lanzadores novatos a esa altura de la campaña. Pero, Cleveland (89-64) quería terminar tercero y envió a la loma a uno de sus ases del montículo, Bob Lemon, y luego fue relevado por otro as monticular, Bob Feller. George Kell le conectó doble en su primer turno a Lemon y un sencillo en su segundo turno. En la quinta entró a relevar Feller y le dio boleto gratis, pero en la séptima lo ponchó. Detroit perdía el juego 8-4, por lo que tuvo que consumir su turno al bate en la baja del noveno y George Kell era el cuarto bateador en esa entrada. De embazarse alguno de los bateadores que le precedían en la alineación, le correspondía a Kell consumir otro turno al bate. Para aquella época, las noticias no se difundían con la rapidez de hoy día, pero gracias a la magia de la radio en Detroit sabían que los Yankees habían derrotado a Boston y, sobre todo, que Williams se había ido en blanco en dos turnos, por lo que George Kell lo aventajaba en ese momento por una milésima. Kell bateaba para .3429 y Williams .3428. Con pleno conocimiento de que la ventaja en el liderato de bateo de Kell era minúscula, el dirigente de Detroit, Red Rolfe, planificó sustituir a Kell por un bateador emergente en caso de tuviese que batear en la baja del noveno porque de irse en blanco, Williams se alzaba con el título de bateo. Así las cosas, en la baja del noveno, Dick Wakefield conectó un sencillo añadiéndole dramatismo a la atmósfera. Con uno fuera y corredor en primera, vino al cajón de bateo, Eddie Lake; mientras, George Kell estaba en el redondel de espera. La tensión y la incertidumbre de lo que ocurriría de tocarle batear se incrementó. Pero, en un abrir y cerrar de ojos, Eddie Lake conectó un rodado por el campo corto que atrapó Ray Boone, pisó segunda y tiró a primera para ejecutar una doble matanza que puso fin al partido. Irónica, pero entendiblemente, George Kell celebró la doble matanza del contrario como si fuese suya arrojando su bate al aire y celebrando jubilosamente su título de bateo con promedio de .3429. Ted Williams llegó segundo con .3428. Aquell 2 de octubre de 1949, fue una triste e inolvidable tarde para Ted Williams. En horas perdió el “pennant” de la Americana, el título de bateo y la elusiva Triple Corona.   

Después de todo, una de cal y una de arena en la gloriosa carrera de Ted Williams. Precisamente, en el 1941, exactamente el 28 de septiembre, último día de la temporada para los Medias Rojas de Boston, promediaba .399 y, Joe Cronin, miembro del Salón de la Fama y dirigente de Boston, le sugirió que no jugara de forma tal que mantuviese su fabuloso promedio de bateo. Pero Williams le contestó: «¿ves a toda esa gente en las gradas? Vinieron a verme jugar, así que voy a jugar… y si voy a batear .400 lo haré por mí mismo». Y lo hizo. Era un doble juego frente a los Atléticos de Filadelfia y se fue de 5-4 en el primer juego y de 3-2 en el segundo (6 hits en 8 turnos) para finalizar con .406 de promedio. Muy bien su promedio pudo haber sido de .411 porque para 1941, los elevados de sacrificio se contaban como un turno al bate fallido. 

En 1941, fue líder en bateo (.406.)  y jonrones con 37, pero empujó cinco carreras menos (120) que el líder Joe DiMaggio (125).

Ted Williams, también obtuvo una Triple Corona en la Costa del Pacífico (AAA) en el 1938, con los Padres de San Diego; 42 jonrones, 142 empujadas y .366. Conquistó seis coronas de bateo, cuatro títulos de jonrones y cuatro de empujadas.

En 1953, el tercera base de Cleveland, Al Rosen, fue prácticamente privado de la Triple Corona por una controversial decisión del árbitro de primera base, Hank Soar, en el último juego de la temporada de Cleveland celebrado el 27 de septiembre de 1953 y en el que los Indios perdieron frente a Detroit, 7-3.  Rosen, líder en jonrones y empujadas en la Americana, sostenía una fiera lucha por el título de bateo con Mickey Vernon (Senadores de Washington). Con dos out en la baja del noveno, Rosen conectó una rola entre campocorto y tercera que fildeó en el hoyo el tercera base de Detroit, Jerry Priddy, y tiró a primera. Rosen y la bola arribaron a la base, como se dice en el argot hípico, “en llegada de fotografía”. Para muchos de los presentes, Rosen llegó quieto a primera, pero el árbitro Hank Soar apreció que fue out por medio paso. El dirigente de Cleveland, Al López, y sus compañeros de equipo cuestionaron airadamente la decisión de Soar, pero ya estaba tomada y obviamente, no estaba disponible la repetición de jugada del béisbol moderno. De haber sido decretado “safe”, Rosen se hubiese alzado con el título de bateo con promedio de .33722 contra el .33717 de Vernon. A raíz de la decisión de Soar, Rosen perdió dramáticamente el título de bateo .336 contra el .337 de Vernon y con ello, la Triple Corona, ya que terminó líder en jonrones con 43 y en empujadas con 145.

Mickey Mantle

En 1956, el poderoso Mickey Mantle se convirtió en el duodécimo bateador en conseguir los tres títulos: bateó para .353, conectó 52 cuadrangulares y produjo 130 carreras. Sus 52 jonrones es el total más alto para un ganador de Triple Corona. A pesar de la osteomielitis en una de sus piernas, era capaz de recorrer los 90 pies de “home” a primera en 3,35 segundos. Por ello, en una ocasión, el periodista Roy Fitzgerald escribió en el diario Boston Globe: “La grandeza de Mickey Mantle fue construida sobre el poder y el dolor”.

Frank Robinson

En el 1966, el recién fenecido Frank Robinson (Baltimore), ganó la Triple Corona (.316, 49 HR y 122 impulsadas). Durante su brillante carrera, Robinson obtuvo un solo título de bateo, un solo de título de cuadrangulares y un solo título de carreras empujadas, pero por fortuna se produjeron en un mismo año,1966, convirtiéndose en el décimo tercer jugador en alzarse con la Triple Corona y el único afroamericano. Como podemos advertir, su promedio de bateo fue relativamente bajo (.316), de hecho, ese es el promedio de bateo más bajo para un ganador de la Triple Corona. Pero, tuvo la fortuna de que en el 1966 solamente él y el cubano “Tony” Oliva batearon sobre .300 en la Americana. Oliva, que venía de ganar dos títulos de bateo consecutivos en el 1964 y 1965, terminó segundo con .307.

En el 1967, Carl Yastrzemski obtuvo la Triple Corona: .326, 44 jonrones y 121 empujadas. Terminó empatado en cuadrangulares con Harmon Killebrew con cuarenta y cuatro (44), pero ese hecho no lo descalificó para ser acreedor de la Triple Corona porque, en efecto, fue co-líder en cuadrangulares. Ese año, el mejor promedio de bateo en las Grandes Ligas fue el de Roberto Clemente con promedio de .357, pero por militar en la Liga Nacional, no confligió con el de título de bateo de Yastrzemski en la Americana.  Es el único triple coronado que empató en el liderato en uno de los tres renglones ofensivos (jonrones).

Cuando Carl Yastrzemski ganó la Triple Corona había 20 equipos en las Grandes Ligas. No existía el bateador designado; tampoco proliferaba la cantidad de relevistas que se utilizan en esta época; ni siquiera estaba en vigencia la regla para acreditar un juego salvado que fue acogida oficialmente en 1969.

Miguel Cabrera

Transcurrieron cuarenta y cuatro temporadas sin que se produjera un triple coronado hasta que en el 2012, Miguel Cabrera se convirtió en el décimo quinto y último ganador de la Triple Corona. Bateó para .330 con 44 jonrones y 139 carreras impulsadas. Curtis Granderson y Josh Hamilton estuvieron cerca de superarlo en jonrones cuando conectaron 43 cada uno.  Es el único latinoamericano en lograr la hazaña.

A propósito, solo cinco de los triple coronados dominaron las tres categorías en ambas ligas: Ty Cobb en 1909, Rogers Hornsby en 1925, Lou Gehrig en 1934, Ted Williams en 1942 y Mickey Mantle en 1956.

La Complejidad de la Triple Corona

Uno de los obstáculos de la Triple Corona reside en el título de bateo. A través de la historia han sobresalido bateadores de promedio. A manera de ejemplo, Ty Cobb (11), Rogers Hornsby (8), Tony Gwynn (8), Rod Carew (7), Ted Williams (6) y Wade Boggs (5); 45 títulos de bateo entre estos 6 jugadores. De ellos, Gwyn, Carew y Boggs nunca se alzaron ni con el título de empujadas ni con el título de jonrones. 

Entre 2011 y 2017, dos venezolanos, Miguel Cabrera (4) y Jose Altuve (3), obtuvieron los siete títulos de bateo de la Americana. Hasta ahora, Altuve no ha sido titular de empujadas ni de jonrones.

Inclusive los estadios contribuyen a los títulos de bateo. El Coors Field de Colorado es un paraíso para los bateadores. Cinco de los últimos nueves títulos de bateo de la Nacional, pertenecen a jugadores vistiendo las franelas de Colorado. Dicho sea de paso, en los 24 años de existencia del Coors Field, diez títulos de bateo han recaído en jugadores de Colorado. El promedio de bateo de Nolan Arenado en seis temporadas en las mayores es de .291 y en el Coors Field es de .320. El año pasado (2018), bateó para .347 en el Coors Field y .248 en la carretera. El promedio de bateo de por vida de Larry Walker fue extraordinario, .313, pero sin lugar a duda contribuyó a ello sus nueve temporadas con Colorado, donde su promedio de bateo fue astronómico, .381.

Lo mismo ocurre con el poder de largo metraje. Babe Ruth obtuvo doce títulos de jonrones, Mike Schmidt, ocho, Ralph Kiner, siete; todos de forma consecutiva con Pittsburg en la Nacional (1946-1952).

Por su parte, las carreras empujadas dependen de múltiples variables que en ocasiones están fuera del control del bateador, tales como el turno que ocupan en la alineación y el porcentaje de embazarse de los compañeros que le preceden. De ahí, que el título de empujadas depende en alguna medida del éxito o fracaso de otros bateadores.  Evidentemente, se le dificulta a un primer bate que comienza los partidos bateando sin corredores en base, impulsar carreras contrario al cuarto bate, el llamado limpia base, que por el turno que ocupa en la alineación tiene mayores probabilidades de encontrar corredores en base. 

Cap Anson (Cubs) lideró la Nacional en empujadas en ocho ocasiones. Babe Ruth (5), Lou Gehrig (5,) Honus Wagner (4), Hank Aaron (4), Ty Cobb (4) Ted Williams (4). De este grupo, solamente Cobb y Ted Williams se alzaron con la Triple Corona.

Hemos adevertido que la Triple Corona exige una destacada producción ofensiva, pero por sí sola no basta… tiene que estar acompañada de la fortuna.  

Siete ganadores de la Triple Corona lograron su único título de jonrones en el año que obtuvieron la Triple Corona: Paul Hines (1878), Nap Lajoie (1901), Ty Cobb (1909), Heinie Zimmerman (1912), Joe Medwick (1937), Frank Robinson (1966) y Carl Yastrzemski (1967).  Por el contrario, hay cuatro ganadores de la Triple Corona que obtuvieron 4 títulos de jonrones: Chuck Klein, Jimmie Foxx, Ted Williams y Mickey Mantle

Seis ganadores de la Triple Corona lograron su único título de bateo en el año que obtuvieron la Triple Corona: Heinie Zimmerman (1912), Chuck Klein (1933), Lou Gehrig (1934), Joe Medwick (1937), Mickey Mantle (1956) y Frank Robinson (1966). 

Cinco ganadores de la Triple Corona lograron su único título de empujadas en el año que obtuvieron la Triple Corona: Paul Hines (1878), Heinie Zimmerman (1912), Mickey Mantle (1956), Frank Robinson (1966) y Carl Yastrzemski (1967).

Nótese, que en la lista de los triple coronados no figuran los nombres de los inmortales Babe Ruth, Stan Musial, Willie Mays, Hank Aaron, Joe DiMaggio… Nadie osaría cuestionar las virtudes ofensivas de estos jugadores, pero no pudieron añadir a sus resumés la codiciada Triple Corona.

En el caso de Stan Musial es entendible porque nunca ganó un título de jonrones. Lo mismo ocurre con Willie Mays porque nunca obtuvo un título de empujada. Pero a Babe Ruth, Hank Aaron y Joe DiMaggio no los acompañó la Dama de la Fortuna ya que durante sus exitosas carreras se alzaron con los tres títulos.

Babe Ruth, era un bateador de largo metraje, pero también bateaba regularmente sobre los .300. Así quedó evidenciado en su promedio de por vida, .342. Pero, solo obtuvo un título de bateo, .378 en 1924. Ese año también encabezó los jonrones con 46, pero quedó segundo en empujadas con 121, detrás de Goose Goslin de los Senadores de Washington que empujó 129. Un año antes (1923), estuvo cerca de obtener la Triple Corona; fue líder en jonrones con 41 y en empujadas con 130 y además logró el mejor promedio de bateo de su carrera .393. Lamentablemente, en ese 1923, a Harry Heilmann de los Tigres, se le antojó batear para .403. También estuvo cerca en el 1926 cuando fue líder en jonrones (47) y en remolcadas (153) y bateó para .372 pero Heinie Manush (Detroit), se proclamó campeón bate con .378.

Joe DiMaggio, se agenció dos campeonatos de bateo en 1939 y 1940, pero terminó cuarto en jonrones en ambas ocasiones y, segundo y tercero en empujadas respectivamente.

En el 2001, Todd Helton (Colorado) terminó con .33649 cuadrangulares y 146 empujadas. Sus estadísticas superaron las de Miguel Cabrera de 2012 y las de Carl Yastrzemski (1967), cuando ganaron la Triple Corona. Lamentablemente para Helton, ese año terminó segundo en bateo, detrás de su compañero de equipo, Larry Walker, que promedió .350.  Terminó cuarto en cuadrangulares (49), ya que Barry Bonds conectó 73, Sammy Sosa 66 y Luis González 57. Y terminó segundo en carreras impulsadas (146) porque el líder lo fue Sammy Sosa con 160. Con sus impresionantes estadísticas, Helton, no solamente se vio privado de la Triple Corona, sino que no pudo alzarse con el título en ninguna de las tres categorías.

Barry Bonds obtuvo un par de títulos de bateo (2002 y 2004), pero no coincidieron con sus dos títulos de jonrones (1993 y 2001) ni con su único título de empujadas (1993).

Lo anterior ilustra que “La Dama de la Fortuna” juega también un papel protagónico en la soñada Triple Corona. 

Si elimináramos del panorama, a ese azaroso personaje y las carreras empujadas, la pregunta obligada sería: ¿Existen mejores formas de evaluar la ofensiva de un jugador? Absolutamente. Aunque generalmente las estadísticas de la Triple Corona y del WAR (“Win Above Replacement”), guardan correlación una con la otra, hay ocasiones en que jugadores con buenas estadísticas de Triple Corona tienen pobres temporadas de WAR y viceversa. Ello obedece a que el WAR considera otros factores. 

Ahora bien, una Triple Corona que incluya el promedio de bateo, el porcentaje de embasarse y el promedio de “slugging” (BA/OBP/SLG), pudiera evidenciar mejor la producción ofensiva de un jugador. El “slugging” y el porcentaje de embasarse generalmente equivalen a una radiografía precisa de la ofensiva. Pero, no quiero adulterar el tema. ¡¡La esquiva Triple Corona, atesora su magia!! 

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