Luis Aparicio-Orgullo de Venezuela, Inmortal Beisbolero y noble ser humano

A la izquierda, Luis Aparicio con Luis Rodríguez-Mayoral en Arlington, Texas, durante una actividad de los Rangers honrando a la América Latina en el 1999. El trofeo es el Premio Roberto Clemente 1973 que se le habia deteriorado al estelar jugador de Venezuela.

Como pasa el tiempo…este próximo mes de abril…Luis Ernesto Aparicio…cumplirá 85 calendarios de vida. El que ha sido uno de mis ídolos peloteriles desde mis días como chamaquito enamorado del béisbol y residiendo en Panamá, es otro que en parte como que se está perdiendo en la historia.

Nada… ¡así es la vida! Es algo triste…pero ¡así es la humanidad!

En noviembre del 1959, en un viaje en automóvil de la ciudad de Nueva York a Seattle, Washington, con mis padres hicimos una parada en una estación de gasolina en Chicago. A poca distancia observe un estadio de pelota y al preguntarle a un caballero de piel negra información, me dijo que ese era el Comiskey Park…hogar de los Medias Blancas de Chicago.

De inmediato…como que me paralice…pensando que allí era que jugaba uno de mis ídolos…el siore venezolano…Luis Aparicio. Tres temporadas antes, el toletero nacido en Maracaibo, el 29 de abril del 1934, había sido seleccionado el Mejor Novato de la Liga Americana.

Al recibir dicha distinción residía este servidor en Panamá y de inmediato, contando con diez almanaques de existencia, Luis se convirtió en uno de mis ídolos a seguir. Y lo hice por el amor que sentía hacia el béisbol…por el hecho de que su nombre y el mío eran iguales y por el ya latente, en mi vida, sentido del Latinoamericanismo. Jamás me imagine en aquellos tiempos que algún día Dios me regalaría el honor de llamar amigo al Astro de Venezuela.

Su padre, Luis Aparicio «El Grande», fue legendario pelotero en sus días de gloria y su madre, Herminia Montiel, una respetable dama y ama de casa.

Como pelotero juvenil jugaba el campo corto, como su padre, con equipos en varias ciudades en la Tierra de Simón Bolívar. A los 19, representando a Venezuela durante la Serie Mundial Amateur en Caracas en el 1953, los buscatalentos le catalogaron como un prospecto genuino para jugar profesionalmente en los Estados Unidos.

El domingo, 6 de marzo del 1983, visite su hogar con el buen amigo, deportista e intelectual venezolano, Gilberto Ocando Yamarte. En la sala de su residencia, dijo Luis, «Chico Carrasquel (otro sobresaliente jardinero corto de Venezuela) hablo con el gerente general de su equipo (Medias Blancas de Chicago) y Frank Lane, con un bono de $10 mil, hizo posible el comienzo de mi ruta hacia las Grandes Ligas.»

Esa tarde, compartiendo horas con él y su familia inmediata continuó, «El gran narrador, «Buck» Canel, es mi amigo. Él fue el padrino de mi boda con Sonia Llorente (allí presente y con sangre Boricua en sus venas).»

En Ligas Menores, Luis jugo dos temporadas (1954-1955) con los equipos Waterloo clase B y con el Memphis clase AA. En 244 juegos bateo .277 y se robó 20 bases mientras sus habilidades defensivas reforzaron el análisis de la gerencia de los Medias Blancas sobre su futuro en las Mayores.

Durante su estadía en «El Mejor Béisbol del Mundo» (1956-1973), Luis jugo dos veces con Chicago (1956-1962) y (1968-1970). Adicionalmente, defendió, los colores de Baltimore (1963-1967) y Boston (1971-1973).

En su historial de 2599 partidos bateo .262 con 2677 imparables, entre ellos 394 dobles, 92 triples y 83 jonrones. Además, anoto 1335 carreras e impulso otras 791. En el robo de bases acumulo un gran total de 506.

A sus logros sumamos lideratos en la Liga Americana en robos de bases durante 9 temporadas consecutivas (1956-1964), un total de 9 Guantes de Oro por excelencia defensiva y 13 selecciones al Juego de Estrellas por la Liga Americana.

No podemos olvidar que fue miembro de los Orioles de Baltimore, campeones de la Serie Mundial 1966 frente a los Dodgers de Los Ángeles.

El sábado, 24 de abril del 1976, tuve una inolvidable conversación con el legendario propietario de los Medias Blancas de Chicago, Bill Veeck, en el Executive House de Chicago. Presente estuvieron figuras como Minnie Miñoso, el otrora jardinero Jim Landis y el gerente general del equipo, Roland Hemond.

Sobre Aparicio, comento Veeck, «Una de las razones por las cuales amo a este juego es que para sobresalir no hay que ser un gigante. Ese fue el caso de Luis.

«Durante su carrera creo media 5’8» y pesaba unas 150 libras. Pero ese hombre sabio jugar. No fue, nunca, un ‘out’ fácil y con su guante fue un artista. Luis le brindo un «sabor» distinto al béisbol. Luis nació para jugar pelota.»

Viene a mi mente como Dios pavimenta caminos positivos para personas, incluyendo a este servidor. Ya relate mi experiencia cuando chamaco en el viaje con mis padres y la parada que hicimos en una gasolinera en Chicago en el 1959.

El domingo, 1ro de julio del 1973, en Boston los Medias Rojas vencieron a Milwaukee 4 carreras por 2 el Fenway Park. En la segunda entrada, ante el derecho Jim Slaton y recibiendo el puertorriqueño Eliseo Rodríguez, Luis Aparicio se convirtió en el primer Latinoamericano el arribar a 500 bases robadas.

Semanas después, este que escribe se encontraba en el Fenway Park de Boston para dirigir el Día del Pelotero Latinoamericano con el total aval de la Oficina del Comisionado de Grandes Ligas, Bowie K. Kuhn.

Horas antes, al arribar al parque recibí la invitación del propietario del equipo, Tom Yawkey, para visitarle en su oficina. El viejo zorro peloteril me recibió con alegría…luciendo una camiseta blanca con tirantes viejos.

Al rato me dijo, «El comisionado me hablo muy bien de ti y de lo que tienes para ofrecer al béisbol. Me place pedirte que le entregues durante la ceremonia la base (genuina) 500 que Luis Aparicio se robó.» ¡Imagínese usted…como me sentí!

Luis Aparicio recibiendo su base robada número 500 de manos de Luis Rodríguez-Mayoral en julio del 1973 en Fenway Park, Boston.

Al entregarle la misma a Luis…recuerdo que llovía levemente. Le di la mano al Astro Venezolano y me transporté a mis días como chamaquito en Panamá en el 1956 y en el 1959 en la ciudad de Chicago cuando el caballero de piel negra me dijo que en aquel estadio (Comiskey Park) jugaban los Medias Blancas…allí jugaba Aparicio. Con lágrimas en mis ojos le entregue a Luis ¡su base robada numero 500!

Entre los grandes y merecidos reconocimientos de Luis luego de sus días de gloria en las Mayores encontramos su elección al Salón de la Fama en Cooperstown, Nueva York, en el 1984….el retiro de su número 11 por Chicago…su exaltación al Salón de la Fama del Béisbol Venezolano en el 2003…una estatua en su honor esta edificada en el Cellular Field de Chicago desde el 2006 y en el 2007 fue elevado al Salón de la Fama de la Herencia Hispana en los Estados Unidos.

Luis Ernesto Aparicio Montiel está al tanto de los millones de fanáticos que ha inspirado en el internacional mundo del béisbol. Estoy seguro que él está muy orgulloso de haber seguido los pasos de su padre.

Para este servidor….Luis esta tatuado en mi mente por siempre. Su trato hacia mi persona siempre ha sido sincero y amable. Para mí él está «congelado en la historia de Grandes Ligas» como un soldado de su profesión…como un soldado de Dios que ha cumplido muy bien su misión, además, de unir países y culturas.

¡Que te vaya bonito…todos los días…respetado hermano!

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