Minnie Miñoso: al fin se hace justicia

La historia respalda mi apreciación de que el pelotero «Orgullo de Cuba»….Orestes «Minnie» Miñoso…fue la primera gran figura de piel Negra en representación de la América Latina en el beisbol de las Grandes Ligas.

El bateador y tirador derecho, defensor mayormente del jardín izquierdo, le imprimió a ese beisbol un colorido y una emoción marcadamente impactante que pavimento una ruta a ser emulada en cuanto a la entrega total en la búsqueda de hacer todo lo necesario para ganar juegos.

Su «rimbombante» lenguaje corporal hasta cierto punto en sus ejecutorias entre las líneas de cal, para este servidor, le convirtieron en un «poeta beisbolero.»

Su gran ídolo en las Grandes Ligas, según nos manifestó en entrevista llevada a cabo en la hospedería «Executive House» en Chicago, cuando le conocí personalmente, el sábado, 24 de abril del 1976, fue Jackie Robinson quien en el 1947 fue utilizado por los Dodgers de Brooklyn para romper la barrera racial en las Grandes Ligas.

Por ser de piel Negra…»Minnie» siempre estuvo consciente de la humillación lanzada hacia su figura, durante la mayor parte de su vida en el béisbol, de jamás recibir el merecido crédito.

Pensaba Minnie que siempre fue su «misión», ante Dios, de confrontar con mucho decoro las injusticias para con su persona de parte de enormes cantidades de fanáticos, peloteros, dirigentes, ejecutivos y miembros de los medios de comunicación.

Aunque profesionalmente estuvo activo durante más de tres décadas en Cuba, los Estados Unidos y México, mayormente…en toda la América Latina beisbolera y otros rincones del globo terráqueo fue catalogado como una leyenda.

Su historial en las Grandes Ligas le permitió lucir los uniformes de Cleveland, Medias Blancas de Chicago, San Luis y Washington.

Para ser breve, en cuanto a su historial beisbolero traigo estos breves datos ante la consideración de ustedes: Entre el 1946 y el 1980 (incluyendo su historial en las Ligas Negras) en las Grandes Ligas jugó en 1946 partidos logrando promedio ofensivo de .299 con 195 jonrones y 1093 carreras impulsadas. Además, anotó 1225 carreras, se robó 216 bases y de sus 2110 imparables 365 fueron dobles, y 95 triples.  

En otras palabras, de sus 2110 imparables 655 fueron de extrabases (dobles, triples y jonrones) para un eficiente 31%. Su promedio de .299 fue producto de esos 2110 imparables en 7048 turnos al bate.

Además, Minnie vio acción durante 3 temporadas en las Ligas Menores, 9 en México y 14 en el beisbol profesional invernal en Cuba.

En total, participo en 46 temporadas (incluyendo las Ligas Negras) …bateó justamente .300 durante 4,014 partidos en los cuales anotó 2,416 carreras, con 4,237 imparables en 14,091 turnos oficiales al bate. Sus totales en dobles fueron 723, en triples 190 y en jonrones 375 y para finalizar, impulsó 2.083 carreras.

Regresando a sus logros en las Grandes Ligas tenemos que fue seleccionado a dos «Juegos de Estrellas» por la Liga Americana y ganó tres «Guantes de Oro».

Aunque nunca fue seleccionado «Jugador Mas Valioso», o llegó a una «Serie Mundial», o ganó un título de bateo, «Minnie» dejó para la historia un legado de profesionalismo como pocos, máxime si consideramos como tuvo que batallar contra el «cáncer nuclear del racismo» lanzado en su contra.

Hablando con Minnie, muchas veces mencionó que desde chamaquito en Cuba su pelotero favorito fue Martin Dihigo, su compatriota lanzador y defensor de otras posiciones, exaltado al Salón de la Fama en Cooperstown, Nueva York, en el 1977.

Tuvo buenas amistades con grandes peloteros en las Mayores como los «Boricuas» Roberto Clemente, Orlando Cepeda y Victor Pellot…siempre recordándoles con respeto y marcada alegría.

Además siempre tuvo gran admiración, desde muy joven, para con los legendarios Stan Musial de los Cardenales de San Luis y Ted Williams de los Medias Rojas de Boston.

Siempre percibí que su relación con Williams tuvo toques de hermandad y al pasar el tiempo, tal vez, comprendí esa relación ya que Williams al ser exaltado en el Salón de la Fama en el 1966 abogo en su discurso que ya era tiempo de que esa entidad abriera sus puertas a peloteros de piel Negra. Su madre, recordamos, fue una gentil dama de México que dedicó su vida a trabajar con el Ejército de Salvación.

Dada su hombría de bien…el gran pelotero siempre sintió una obligación mayor, la de respetar a los fanáticos del juego. En una ocasión a mediados de la década de los 1980, coincidimos en Cooperstown, Nueva York durante una exaltación al Salón de la Fama. Al concluir la misma nos dirigíamos a un restaurante y al salir del edificio principal del dicho templo beisbolero una legión de fanáticos, al verle, de inmediato quisieron su autógrafo.

Con una leve sonrisa, recuerdo me manifestó, «Tendremos que esperar, «Acere», pero estoy obligado a complacerlos.» Así pues, tal vez una hora más tarde, nos sentamos finalmente a comer. Y vi en él una satisfacción por haber complacido a tantos fanáticos.

Nacio «Minnie» en Perico, Matanzas, Cuba, el 29 de noviembre en el 1925. Su padre Carlos, se ganaba el pan de cada día trabajando en las tierras de la industria azucarera. El amor de su vida, nos comentó en ocasiones era su madre, Cecilia.

Luego del grueso de su carrera en las Mayores, tras la jornada del 1964, el hombre que siempre hablo muy encomiablemente de su amigo Roberto Clemente, se fue a jugar y dirigir en el beisbol de México donde se convirtió en leyenda.

En el 1976, su amigo y mentor que fue en los Estados Unidos, Bill Veeck, propietario entonces de los Medias Blancas de Chicago, le dio empleo como adiestrador (‘coach’) del equipo. Ese fue un gesto de hermandad y respeto hacia ‘Minnie» que fue aplaudido por la fanaticada generalizada del beisbol en y fuera de los Estados Unidos.

Luego de dicha temporada Minnie nos visitó en Puerto Rico y ofreció una clínica de beisbol para jóvenes en la Urbanización Country Club en el área metropolitana, compartió con un muy buen amigo pelotero de Puerto Rico que había conocido en México…el primera base José Luis «Chegui» Calero en Rio Piedras y fue objeto de un regio homenaje en la «Casa Cuba» en Isla Verde.

El sentir de muchos en y fuera del «Beisbol de las Grandes Ligas» es que «Minnie» ha sido uno de los mejores, mejores embajadores de buena voluntad para dicha entidad. Algo como un gigante «puente cultural» entre naciones.

Sobre el racismo del cual fue una gran víctima, nos dijo muchas veces y con distintas palabras algo como, «Los lanzadores me tiraban a dar con bastante regularidad, aunque yo bateada «pegado al plato»…pero me tiraban a dar con odio. Peloteros, dirigentes y fanáticos me insultaban con palabras sucias que me herían. Pero, cada vez que eso pasaba sabía que eran personas ignorantes y mal criadas.»

En su historial en las Mayores, «Minnie» quedó primero en pelotazos recibidos en diez temporadas, récord ese aún vigente en las Mayores. En total, recibió 195 pelotazos en su carrera.

«Esos ataques me daban aún mas deseos de ser un mejor pelotero. Mis padres, aun ya yo adulto, me educaron a perdonar y con una sonrisa y mi buen juego responderles.»

Compartí con «Minnie» en una fecha muy importante en su carrera cuando el domingo, «Dia de las Madres»…8 de mayo en el 1983…en invitación de los Medias Blancas de Chicago y la suya propia participe en los actos del retiro de su número de uniforme 9 en el Comiskey Park.

Al transcurrir el tiempo compartimos esporádicamente en los Estados Unidos durante mas o menos un cuarto de siglo y así se fortaleció nuestra hermandad…un regalo de Dios hasta el día de su muerte.

El domingo, 1 de marzo en el 2015, cuando los relojes marcaban la 1:09 minutos de la madrugada en Chicago, Minnie falleció en su auto en una gasolinera cercana a su hogar contando con 89 anualidades y 92 días de edad.

Se informo que falleció víctima de males arteriales y pulmonares.

El sábado, 7 de marzo, se celebró un acto en su honor en la «Iglesia Holy Family» con una gran asistencia. Sus restos fueron cremados.

Entre sus grandes reconocimientos la historia dicta haber sido honrado por los siguientes Salones de la Fama: En el 1994 en el «Chicago Land»…en el 1996 en el del «Beisbol Mexicano» en Monterrey…en el 2002 en el de la «Herencia Hispana en California» y en el 2014…en el de «Cuba» en Miami, Florida.

Ayer domingo, 4 de diciembre en el 2021, a eso de las 6:30 de la tarde (hora del Este) el Salón de la Fama del Beisbol de las Grandes Ligas anuncio mediante su presidente, Josh Rawitch, que «Minnie» Minoso será exaltado el domingo, 24 de julio del 2022, en Cooperstown, Nueva York!

La votación a su favor por arte de un comité seleccionador fue de 87.5%.

Tras su fallecimiento en el 2015, las cenizas de «Minnie» Minoso fueron divididas entre familiares y amistades.

Pienso que el viejo hermano cumplió su misión en vida y desde hace seis anualidades su espíritu…su alma reposa a la diestra de Dios.

Para este servidor…»Minnie» está vivo en mi memoria…gracias, Dios.

(FOTOS)—A la izquierda, «Minnie» Miñoso recibiendo el «Premio Roberto Clemente» durante el «Dia del Pelotero Latinoamericano» en el Comiskey Park de Chicago en el 1976 de manos del organizador del acto Luis Rodríguez-Mayoral y en la segunda vemos a Miñoso recibiendo un premio especial de parte de Luis en el 1983 en el mismo parque, el 8 de mayo (Dia de las Madres), cuando los Medias Blancas retiraron el número 9 de su uniforme que lucio con ellos.

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