Tony Oliva: bienvenido a Cooperstown

Cuando Tony Oliva se proclamó campeón bate de la Liga de Beisbol Profesional de Puerto Rico con los Lobos de Arecibo en la jornada 1963-1964, al castigar la pelota blanca al son de .365, este servidor aún estaba en escuela superior.

Teniendo ya «mundo» por haberme criado más bien fuera de la Isla, pensé lo difícil que había sido para el defensor de los bosques y bateador zurdo, lejos de su tierra natal, Pinar del Rio en Cuba, adaptarse a un sistema de vida democrático, lejos de su familia y sin dominar el idioma de Babe Ruth.

Desde entonces han transcurrido unas 58 bienvenidas de nuevas anualidades y aun pienso en lo que él y otros peloteros de la América Latina han experimentado en transiciones culturales relacionadas con los Estados Unidos.

Su nombre real es Pedro…pero piso a los Estados Unidos con el pasaporte de su hermano Antonio. Así «nació” …Tony Oliva allá para el 1961.

Tony jugo en las Ligas Menores entre el 1961 y el 1963 en las clasificaciones D-A-AAA en ciudades como Wytheville, Virginia…Charlotte, Carolina del Norte y Dallas-Fort Worth, Texas.

Durante 337 partidos bateo al son de .342 con 80 dobles, 20 triples y 50 jonrones. De su total de 429 imparables, por ende, 150 fueron de extrabases para un muy buen 35%.

Debuto en las Grandes Ligas con los Gemelos de Minnesota frente a los Tigres de Detroit el domingo, 9 de septiembre del 1962. En un turno oficial al bate se fue en blanco.

Temprano en su carrera, la publicación «Baseball Digest» fundada en el 1942, emitió el siguiente análisis de Tony Oliva: <Bateador promedio («del montón”) …puede ser un jugador suplente para algún equipo como defensor de los jardines.>

Esa predicción de la prestigiosa publicación aun circulada…le salió totalmente ”batata».

Tanto en el 1964 como en el 1965, con los Gemelos, el cubano de 6 pies y 1 pulgada de estatura y unas 175 libras, hizo historia al convertirse en el primer pelotero en la historia en ser campeón bate en sus primeras dos temporadas en las Grandes Ligas promediando, respectivamente .323 y .321.

De pronto, sorpresivamente, Tony Oliva se convirtió en una gran estrella en el «Mejor Beisbol del Mundo.» En el 1964, había sido proclamado «Mejor Novato» de la Liga Americana.

Tras un sensacional comienzo en su carrera en las Mayores, Tony Oliva fue víctima de falta de reconocimiento…aun cuando estaba de «tú a tú» con los mejores bateadores en ese beisbol.

En mi apreciación esa triste realidad provino de muchos colegas de la prensa programados por la sociedad en eso de prejuicios y generalizaciones sociales.

Dado el hecho de que Tony aún estaba enfrentando una transición cultural del mundo Hispano al de los Estados Unidos…sin dominio del idioma inglés y sin prácticamente ayudas…la mentalidad colectiva ignorante, posiblemente, lo juzgada como ignorante, arrogante o tal vez…estúpido.

¡Sin embargo, la realidad era otra!

Ayer, domingo, 5 de diciembre del 2021, Tony fue elegido para exaltación en el Salón de la Fama del Beisbol en Cooperstown, Nueva York, el domingo, 24 de julio en el 2022…45 anualidades desde su último juego en las Mayores.

Los votantes le respaldaron a razón de 75% en su selección.

Nacido en Pinar del Rio, Cuba, el 20 de julio en el 1938, ya Tony está en sus 83 calendarios de vida.

En su historial de Grandes Ligas con Minnesota (1962-1976), vio acción en 1676 juegos logrando promedio de .304, producto de 1917 imparables en 6301 turnos oficiales. Además, logró 329 dobles, 48 triples y 220 jonrones con 870 carreras anotadas y otras 947 impulsadas.

Tanto en el 1964-1965-1971 fue campeón bate de la Liga Americana. Participo en 8 «Juegos de Estrellas» en representación de su circuito…bateo .314 en 3 series post temporadas regulares…gano «Guante de Oro» por supremacía defensiva en su liga en el 1966 y como adiestrador (‘coach’) de los Gemelos experimento dos campeonatos de Series Mundiales (1987-1991).

Su número de uniforme «6»…en el 1991 fue retirado por los Gemelos de Minnesota y pertenece al «Salón de la Fama» de la novena.

Al ser notificado de su gran honor ayer, dijo Tony, «Estuve esperando 45 (anualidades)…esto es algo especial. Nunca pensé que lo lograría.

«Estoy feliz…aquí con mi familia…con mis amigos.

«Mi papa…mi mama…mis hermanos…mis hermanas, nunca me vieron jugar en las Grandes Ligas.»

Conocí personalmente a Tony Oliva durante el verano del 1973 en el Fenway Park de Boston dada la celebración del «Dia del Pelotero Latinoamericano».

De inmediato me percate de su humildad y de su toque de nobleza mezclado con pinceladas de un respetable «guajiro» de la Tierra de José Martí.

Percibí en Tony tranquilidad espiritual…sinceridad y aplomo emocional. Dios le regalo, como persona, ingredientes positivamente especiales!

Me comentó en una ocasión, allá en los 1980, si la memoria no me es infiel durante la Serie Mundial del 1987, «Lo mío fue batear. Tuve que trabajar mucho para hacerme buen fildeador y creo que lo logre.

«A mi padre le debo introducirme al beisbol…me dio muchos consejos sobre el juego…más que nada en el bateo.»

Lesiones en sus rodillas que requirieron operaciones en el 1966, 1967 y 1970 afectaron su longevidad como pelotero.

Casado con la dama, Gordette DuBois, desde enero 6 del l968, entiendo aun residen en el hogar que compraron en el 1972 en la periferia de Bloomington, Minnesota. Son ellos padres de tres hijos.

Jamás olvido que muchas veces cuando con los Texas Rangers visitaba, hace más de una veintena de anualidades a Minnesota, compartió con este servidor en nuestra caseta de transmisiones radiales.

Estoy muy feliz por el honor conferido a Tony Oliva!

Pienso en Tony Oliva y lo ubico en mis recuerdos como un gigante de su tierra natal Cuba…como lo fueron Celia Cruz y Benny More…como los son Tony Pérez y Luis Tiant.

Al fin el «Mejor Beisbol del Mundo», aunque muy tarde, le ha hecho justicia.

Bendiciones de Dios para tu persona y seres queridos…respetado hermano!

(Finalizando este ensayo, en llamada telefónica-celular expresó Orlando Cepeda desde San Juan, Puerto Rico, «Estoy bien, bien contento.

«Ese es un hombre decente…humilde. Merecía ese honor hace mucho, mucho tiempo. Ese honor es como una victoria para mi…así de feliz me siento.  Tony fue un extraordinario pelotero…un tremendísimo bateador. Recuerdo que lo conocí en persona en el último juego de pelota celebrado en el Polo Grounds en Nueva York.  Ese día (sábado, 12 de octubre del 1963) se jugó un partido de «Estrellas de la América Latina» para recaudar fondos para una federación de beisbol y cuando lo vi me pregunté que quien era ese pelotero.»

«Durante el juego se enfrentó a Juan Marichal y le conectó un jonrón por el jardín derecho-central que tuvo que pasar los 450 pies. Desde ese momento supe quién era Tony Oliva.»

«Desde entonces ha sido mi hermano…lo respeto…lo quiero mucho.»

(FOTOS)—–En la foto a la izquierda, Tony Oliva, Luis Rodríguez-Mayoral y Harmon Killebrew, horas después de Minnesota ganar la Serie Mundial en el 1987, con el trofeo conmemorativo del triunfo. A la derecha, en Boston los participantes en el «Dia del Pelotero Latinoamericano» en el 1973. De izquierda a derecha, Tony Oliva, Danny Monzón, Rod Carew, Luis Aparicio, Luis Tiant, Rodríguez-Mayoral, Mario Guerrero, Orlando Cepeda, Rogelio Moret y Ben Oglivie. Al frente, el cargabates especial esa tarde, Luis Ruiz de los Tigres de Licey en la Republica Dominicana. (Segunda foto cortesía de Jerry Buckley de los Medias Rojas de Boston.)

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