José «Palillo» Santiago y Benigno Ayala: ¡Históricas figuras boricuas de las Grandes Ligas!

Luis Rodríguez Mayoral conversa con José ¨Palillo¨ Santiago y Benny Ayala en el Museo Pancho Coimbre, Ponce, Puerto Rico.

Este pasado 26 de enero, en Ponce, Puerto Rico, compartí con dos simpáticas y queridas figuras peloteriles durante la entrega de los Premios Francisco «Pancho» Coimbre.

Aprecié en grande la presencia del otrora lanzador de Kansas City y Boston (1963-1970) José «Palillo» Santiago y del jardinero Benigno Ayala, quien militó con los Mets de Nueva York, San Luis, Baltimore y Cleveland (1974-1985).

Con Palillo me remonto cuando, como adolescente, en el 1959 le conocí en el camerino de San Juan en el Parque Sixto Escobar mientras estaba de pasada por la Isla. A Benigno le conocí durante la década de los 1970, temprano en nuestras respectivas carreras en el béisbol.

Una lesión en su brazo derecho pavimentó el final de Palillo en las Grandes Ligas donde vio acción por última vez con Boston el 6 de julio de 1970, lanzando frente a Detroit contando con apenas 29 años de edad.
Entre los logros de Palillo encontramos un récord de por vida de 34-29 en ganados y perdidos y efectividad de 3.74. En la Serie Mundial 1967 (Boston-versus-San Luis) abrió el primer partido y aunque perdió frente al Bob Gibson, en su primer turno al bate, el hijo de Juana Díaz, Puerto Rico, conectó un cuadrangular.

Durante la temporada 1968 fue elevado al equipo Todos Estrellas de la Liga Americana y finalizó la jornada con 9 victorias frente a 4 derrotas y efectividad de 2.25.

Por su parte, Benigno dejo para la historia un promedio de .257 en sus 10 temporadas en las Mayores donde mayormente fue jardinero, bateador designado y defensor de la primera base.

Del toletero nacido en Yauco, Puerto Rico, muchos olvidan que se destacó colectivamente en dos Series Mundiales con Baltimore (1979 versus Pittsburgh) y (1983 versus los Phillies de Philadelphia). Bateó .429 con 1 jonrón y 4 carreras impulsadas en 6 juegos.

En el plano personal agradezco la presencia de ambos en Ponce: Palillo gran lanzador fue…sobresale aun como un astro en la narración de juegos (tanto en la Isla y como su historial, también dicta en Grandes Ligas), sobresale como un natural en hacer amistades, como declamador, como instructor del arte de lanzar y como un campeón en relaciones humanas.

Para su esposa, Edna van mis respetos, mi cariño de hermano y mi súper admiración por ser la gran dama que es y por ser excelente madre y esposa.
Benigno, por su parte, siempre supe que posee gran intelecto. Hombre dedicado a sus metas., hombre serio pero que hace, también, reír a sus congéneres y de por vida amante del béisbol en el cual en su primer turno al bate en las Mayores, enfrentándose sus Mets a Houston el 27 de agosto del 1974, le conecto jonrón a Tom Griffin.

No puedo olvidar mencionar la labor superlativa de Benigno: mediante la Asociación de Peloteros de Grandes Ligas y el «Baseball Assistance Team», lleva ya tiempo ayudando a peloteros en Puerto Rico que militaron en las Mayores, que olvidados ya por miles de fanáticos; que por no haber jugado en tiempos de increíbles sueldos; se pierden tristemente en la historia. Benigno con su trabajo, ¡honra el legado de Jesucristo!

Visitar a mi pueblo natal, Ponce, Puerto Rico, hace pocos días, fue un regalo de Dios repleto de grandes emociones que aguaron mis ojos en repetidas ocasiones.

Ya mis queridos hermanos Palillo y Benigno cuentan con 78 y 67 años de vida respectivamente, pero siguen tocando vidas. Al pasar el tiempo manifiesto que mi admiración y respeto por ellos sigue creciendo.

¡DIOS ESTÁ CON USTEDES!

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