Monte Irvin: Inmortal pelotero que siempre amó a Puerto Rico

Al Mundo arribó el 25 de febrero del 1919, hace ya 101 calendarios, en Haleburg, Alabama…a unas 193 millas al sur de Atlanta, Georgia. Su padre, Cupid Irvin y su madre, Mary Hernderson, trabajaban la tierra (aperceros-sharecroppers). Eran Negros viviendo una época mucho más «apestosa» con relación al racismo en esta tierra de Abraham Lincoln que en el presente.

Su nombre…Monte Irvin. Cuando chamaquito sus padres se mudaron a Orange, Nueva Jersey, y en dicho estado se crió. Buen atleta resultó ser Monte…pero el color de su piel le puso muchos obstáculos en su camino. Inclusive en escuela superior, habiendo sido estudiante y atleta sobresaliente, en un acto social en el que bailaría con la joven más destacada…el principal de la escuela no permitió que Monte bailara con la joven…pues ella era de piel blanca.

Declinó una oferta colegial fuera de Nueva Jersey….no la acepto pues sus padres no tenían dinero para mudarse a otro lugar. Eso le obligo a estudiar el tiempo que pudo en la Universidad Lincoln en el Condado Chester en Pennsylvania.

Eso lo llevó a jugar béisbol profesional con los Newark Eagles en las Ligas Negras. Con dicho equipo militó dos veces (1938-1942 y 1946-1948. Entre 1943-1944 sirvió en el ejército de su país y vio acción durante la Segunda Guerra Mundial en Inglaterra, Francia y Bélgica.

Su historial en las mencionadas ligas dicta que fue elevado a cinco Juegos de Estrellas (Este-versus-Oeste) y en nueve temporadas bateó al son .358.

Monte, contando con 5′ 10″ de estatura y unas 195 libras, fue seleccionado por los Gigantes de Nueva York en la Liga Nacional en el 1949…pues en el 1947, los Dodgers de Brooklyn habían derribado «la barrera de color» en las Grandes Ligas con la figura histórica de Jackie Robinson.

En las Mayores, Monte militó entre 1949-1956 con los Gigantes y en su última temporada con los Cachorros de Chicago. Dejó para la historia un promedio ofensivo de .293 en 764 juegos mientras producía 366 carreras anotadas con 97 jonrones y 443 impulsadas.

En el 1952 fue elevado al Juego de Estrellas por la Liga Nacional. Su mejor jornada fue la del 1951, cuando en 151 de 152 juegos bateó al son de .312 conectando 24 jonrones y quedando líder de su liga con 121 carreras impulsadas.

Monte participó en dos Series Mundiales con los Gigantes. En el 1951, en revés frente a los Yankees de Nueva York y en el 1954 en victoria frente a los Indios de Cleveland. En total, en dichos clásicos, bateo en 10 juegos al ritmo de .394 con 4 carreras anotadas y 4 impulsadas.

Contando con 37 calendarios de vida, lesiones le obligaron a retirarse del juego. Entre otros trabajos, en el mundo corporativo y en el béisbol, fue buscatalentos de los Mets de Nueva York (1967-1968) y luego se convirtió en relacionista público de las Grandes Ligas bajo el mandato de su amigo, el Comisionado Bowie K. Kuhn, durante diecisiete calendarios. Al ocupar esa posición, Monte se convirtió en el primer ejecutivo Negro en la historia de las Mayores.

Monte fue figura que militó peloterilmente en países como México, Cuba y Puerto Rico. En la «Tierra de Roberto Clemente» debutó con San Juan en el 1940-1941 y jugo tres temporadas más logrando promedio ofensivo colectivo de .322 y honrado como Jugador Más Valioso en la jornada 1945-1946. Para su historial en Puerto Rico puede entrar en el sitial-portal Béisbol 101 dirigido por el apreciado colega, Jorge Colón Delgado, Historiador Oficial de la Liga de Béisbol Profesional de Puerto Rico-Roberto Clemente….(https://beisbol101.com/monteirvin/).

Conocí personalmente a Monte durante la década de los 1970 y compartí con el bastante durante muchas exaltaciones de astros en el Salón de la Fama en Cooperstown, Nueva York. Nos veíamos, adicionalmente, en la ciudad de Nueva York. Él fue un celoso protector de este servidor durante muchos, muchos de los 25 calendarios que ejecutamos el «Día de Pelotero Latinoamericano» en las Grandes Ligas.

Puerto Rico, hasta el día de su muerte, significó mucho para Monte Irvin.

Tantas veces me dijo, «Allí me preparé como pelotero para llegar a las Mayores. Allí me trataron como un ser humano…la gente siempre me respaldo…¡me trataron como un hombre!

«Recuerdo…muy bien, cuando un chamaquito me esperaba muchas veces (en el Parque Sixto Escobar y yo dejaba que caminando a mi lado cargara mi bulto de pertenencias)—(se refería a Roberto Clemente).»

Al pasar el tiempo me mantuve en contacto con Monte. Hablábamos telefónicamente de vez en cuando.

Nunca olvido que el buen amigo me decía, «Cuando fui honrado en el Salón de la Fama (1973) me sentí tan orgulloso al compartir con Vera Clemente…la viuda de otro exaltado…Roberto…el que cargaba mi bulto cuando chamaquito allá en el Sixto Escobar…que emoción tan grande.»

En el 1972, Monte fue exaltado al Salón de la Fama de México en Monterrey. (Con el equipo Veracruz 1942, gano la Triple Corona ofensiva con promedio de .397 con 20 jonrones y 79 carreras impulsadas en 63 juegos).

El 26 de junio del 2010, los Gigantes de San Francisco retiraron su número de uniforme 20 y el 19 de octubre del 2016, una estatua en su honor fue develada en el Monte Irvin Park en Orange, Nueva Jersey…ciudad donde se crio.

La última vez que vi al respetado hermano fue en Atlantic City, Nueva Jersey, el 14 de octubre del 2011. Horas antes, luego de haber participado en un simposio en honor a Roberto Clemente en la Universidad de Stockton, compartimos en una cena donde estuvieron Vera Clemente y su hijo, Luis Roberto.

Durante los últimos calendarios de su vida, Monte residió en un cómodo hogar de envejecientes en Houston,Texas. Un hijo de Monte es galeno en dicha ciudad. Hablamos varias veces…pero ya acercándose su final en vida terrestre me di cuenta que su condición era seria.

El llamado Divino de Dios llegó el 11 de enero del 2016. Se fue a morar con el Todopoderoso un respetado ser humano que con sus 96 calendarios y 32 días de vida dejó un historial digno de ser emulado de lo que es la decencia personificada.

No lo niego…ese día lloré de pena causada por su partida…¡pero con alegría al agradecerle a Dios el regalo de haber conocido y compartido con un ser humano excepcional!

(FOTOS)——Monte Irvin y Luis Rodríguez-Mayoral en Atlantic City, Nueva Jersey, en el 2011. En la foto de abajo…los buenos amigos Monte y Luis en un «Juego de Estrellas del Pasado» en el verano del 1989 en Anaheim, California.

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