Nuestra Herencia Criolla…una mirada panorámica al mercado de tarjetas en el Caribe

Foto arriba es comparativa de tarjeta O Pee Chee de Canadá y la Topps de Estados Unidos del año de 1984.

Una de las preguntas que con mayor frecuencia nos han dirigido nuestros lectores se relaciona a como se ha desarrollado históricamente el mercado de las tarjetas de béisbol en Latinoamérica y especialmente en el Caribe.  Para gran parte de los coleccionistas es harto conocido como es que en las pasadas dos (2) décadas las principales compañías productoras de tarjetas han intensificado sus ofrecimientos de tarjetas y memorabilia deportiva con miras a lograr mayor presencia en los mercados internacionales.  No obstante, estas iniciativas fueron el legado de una tradición que inicio la empresa Topps Chewing Company a partir de la década de los cincuenta (50’) en donde lanzaron una serie de marcas de tarjetas exclusivas para varios mercados internacionales.  Los principales esfuerzos encaminados por la Topps Chewing Company se enfocaron al mercado canadiense con la introducción de los productos Topps “Canadian” entre los años de 1952 hasta el 1954[1] y de la marca franco-estadounidense “O Pee Chee”  entre los años de 1965 hasta el 1991.[2]  Sumado a ello, otro de los esfuerzos encaminados por esta empresa fue la introducción de la marca Topps “Venezuelan” que se mantuvo vigente entre los años de 1959 hasta el 1969.[3]  Vale la pena recordar, que dichos productos mantenían una gran similitud con los productos lanzados al mercado por la Topps Chewing Company en los Estados Unidos.  Sin embargo, estas tarjetas mercadeadas con exclusividad en el mercado internacional solían variar en cuanto al color de sus diseños, los bordes (regularmente en la parte posterior) y el idioma en que se presentaba la información biográfica del jugador.  Otra de las principales diferencias radica en la cantidad de tarjetas producidas que usualmente era menor que la producción en los Estados Unidos y en la numeración que presentaban de las mismas. Es por ello que próximamente daremos un recorrido histórico al mercado de tarjetas producidas en los países caribeños durante los años que transcurren entre el 1950 al 1970.

            Los intentos expansionistas de las compañías productoras de tarjetas de béisbol eran el reflejo de la efervescencia que a nivel internacional había adquirido el juego tras la conclusión de la Segunda Guerra Mundial.[4]  A pesar de que los historiadores han documentado la existencia de varias ligas de béisbol organizadas en el Caribe desde finales del siglo XIX; su mayor grado de esplendor vino a reflejarse en las décadas que sucedieron al cruento conflicto bélico.  A nuestro juicio fueron cuatro (4) los factores que le impartieron nuevos bríos al pasatiempo nacional en la cuenca caribeña luego de la Segunda Guerra Mundial.  En primera instancia, la continuación en la presentación de las principales estrellas de las Ligas Negras en el escenario caribeños. De acuerdo con los historiadores, la presencia de jugadores afroamericanos en el béisbol caribeño puede remontarse a los inicios de la práctica organizada del deporte en ligas aficionadas, semiprofesionales o profesionales.[5]  Para muchos de los jugadores afroamericanos la ocasión de participar en las ligas caribeñas no solo representaba una oportunidad de ingresos económicos; sino que ello también les permitía vivir la libertad que les privaba la segregación racial en los Estados Unidos.[6]  En segunda instancia, la consolidación de las ligas caribeñas en la entidad conocida como Confederación del Caribe; cuya primera gestión fue la formalización de acuerdos colaborativos con el béisbol organizado para promover la participación de jóvenes prospectos en las ligas invernales.[7]  La importancia de tales acuerdos fue mantener el flujo continuo de atletas que constituirían la principal cantera de talento a desarrollarse con miras a irrumpir en el gran circo.[8]  En tercera instancia, la integración racial en el béisbol profesional de los Estados Unidos.  A partir de la contratación del jugador Jackie Robinson por la novena de los Dodgers de Brooklyn, en las mayores vieron un vertiginoso incremento en la cantidad de peloteros afroamericanos y de descendencia afrocaribeña.[9]  La integración racial propició que jugadores afrocaribeños previamente rechazados por la gran carpa, debido a su color de piel o que se destacaron en ligas aficionadas, semiprofesionales y profesionales probasen sus talentos en las Grandes Ligas.  Finalmente, la participación de las jóvenes promesas y los jugadores estelares de origen latinoamericano en las ligas caribeña.  En la medida en que estos jugadores fueron exitosos en la gran carpa y regresaron para participar de las ligas caribeñas le infundieron a la fanaticada el ímpetu necesario para seguir las gestas de sus estrellas favoritas en el béisbol estadounidense y caribeño.[10]

Muestra de tarjetas producidas por la compañía Caramelo Deportivo de los equipos de la liga invernal cubana.
Obtenido del portal electrónico: https://robertedwardauctions.com/auction/2013/spring/495/1943-1949-cuban-baseball-card-collection-including-dihigo/

Así las cosas, los renovados aires por el béisbol caribeño atrajo el interés de auspiciadores y múltiples compañías con el fin de promocionarse en las respectivas ligas.  Desde comercios dedicados a la industria tabacalera, dulcerías, empresas dedicadas al entretenimiento, compañías dedicadas a productos comestibles y algunas dedicadas al deporte produjeron varias series de tarjetas de béisbol.  En la cuenca caribeña los cubanos las llamaron “postalitas”, los venezolanos las denominaron “barajitas” y los puertorriqueños comenzaron a llamarles “tarjetas o cartas” de béisbol.  Sin importar como las llamasen, en la cuenca caribeña se comenzó a recrear la estrategia estadounidense de publicar tarjetas y otro tipo de memorabilia alusivas a los equipos locales del béisbol invernal.  La aventura caribeña para la producción de tarjetas de béisbol replicó los principales matices culturales de los países caribeños en los cuales estas se distribuían.  Así, por ejemplo, el país caribeño que mayor cantidad de tarjetas de béisbol produjo fue Cuba.  De acuerdo con la literatura consultada pudimos constatar que la producción de tarjetas de béisbol se remonta al año 1909.[11]  En las décadas subsiguientes, el desarrollo de la producción de tarjetas cubanas fue escaso y estuvo protagonizado por las principales empresas tabacaleras con sede en el país.[12]  En los años que sucedieron al fin de la Segunda Guerra Mundial, la producción de tarjetas volvió a renacer por las próximas dos (2) décadas.  Algunas de las principales compañías que produjeron tarjetas fueron: 1) Caramelo Deportivo (1945-1947)[13]; 2) Almanaque Deportivo (1946-1947)[14]; 3) Propagandas Montiel (1946-1947)[15]; 4) Caramelos “El Indio” (1948-1949)[16]; 5) Baguer Chocolate (1949)[17]; 6) Acebo y Cía. (1949-1950)[18]; 7) Victoria (1952)[19]; 8) Chicle Pelotero (1956-1957)[20]; entre otras.  Es menester recordar que en muchas ocasiones dichas tarjetas eran protagonizadas por los principales jugadores de béisbol y celebridades de la época. 

Tarjeta de béisbol del jugador Bob Thurman.

            En la República Dominicana la tradición de producir tarjetas de béisbol se inició con la reanudación de su torneo del béisbol invernal en el año 1950.  En dicho año se produjo un conjunto que constaba de un total de doscientos noventa y dos tarjetas (292).  El mismo era protagonizado por jugadores reconocidos de la época como lo eran: Pepe Lucas, Tetelo Vargas, Saturnino “Nino” Escalera, Martin Dihigo, “Fellé” Delgado, Carl Hubbell, Phil Rizzutto, Bob Ferrell, Larry Berra, Pee Wee Reese, Ralph Kiner, Jim Rivera y Carlos Bernier.[21]  La experiencia fue repetida en los años de 1958, 1959 y 1966.[22]  Por su parte la experiencia en la producción de tarjetas de béisbol en Venezuela comenzó con los albores del siglo XX.[23]  No obstante, la literatura revisada nos señala que durante el periodo que hemos reseñado nos plantea que uno de los primeros conjuntos en imprimirse fue el conjunto “Venezuelan League” en el año 1967.Este conjunto constaba de ciento treinta y ocho (138) tarjetas y particularmente guardaba gran similitud con el diseño presentado por la empresa Topps Chewing Company de dicho año.  En adición ese mismo año salió al marcado el conjunto de tarjetas llamado “Venezuelan Retirado” que constaba decincuenta (50) tarjetas en total.  La inmensa parte de este conjunto se constituyó por jugadores retirados y miembros del Salón de la Fama del Béisbol en Cooperstown, Nueva York.[24]  Durante el año 1970, salió al mercado el conjunto de tarjetas conocido como “Ovenca Venezuelan League”.  Este conjunto constaba de trescientas (300) tarjetas y era protagonizado por los principales jugadores de la liga.[25]  En los años subsiguientes los fanáticos de la liga de béisbol venezolana vieron cambiar el modelo tradicional de manufactura de las tarjetas de béisbol por el de estampillas que se implementaría en lo que predominaría en la década de los setenta (70’) y los ochenta (80’).[26]

Fotos del conjunto Los Toleteros de Puerto Rico publicado en la temporada de 1948-1949.
Obtenido del portal electrónico: https://www.hakes.com/Auction/ItemDetail/87452/1948-1949-TOLETEROS-ALBUM-WITH-186-CARDS-INCLUDING-HILTON-SMITH-VARIANTS-UNCATALOGUED-EXAMPLES

Por su parte, la tradición puertorriqueña para la impresión de tarjetas de béisbol comenzó para la temporada de 1948-1949.  El primer conjunto reportado conocido como “Los Toleteros” que se emitió en varias series que se prolongó entre los años de 1948 hasta el 1951.  La serie “Los Toleteros” se distribuyó en formato de estampillas a manera de un conjunto promocional de las novenas que participaban de la liga invernal.  Durante la edición de la temporada de 1948-1949 presentó la cantidad de ciento sesenta y ocho (168) estampillas.[27]  Para la temporada de 1949-1950 el conjunto constó de doscientos dieciséis (216) estampillas.[28]  En su temporada final correspondiente a los años de 1950-1951 se lanzaron al mercado dos (2) ediciones que correspondieron de ciento noventa y dos (192) y ciento setenta y ocho (178) estampillas.[29]  Entretanto, la compañía de leche en polvo Denia, produciría un conjunto de estampillas que se conocería como el “Denia Puerto Rican League” que constaba de ciento veinte tres (123) estampillas.  Ese mismo año, se produjo un segundo conjunto conocido como “Denia Puerto Rican League-In Action” que constó de ciento treinta y siete (137) estampillas protagonizadas por los principales jugadores de la liga invernal. 

Este breve recorrido a través del mercado de tarjetas sobre las ligas invernales caribeñas entre los años de 1950 al 1970 nos convoca a continuar reseñando su travesía.  En el transcurso podemos identificar algunos patrones que son comunes entre la tradición en el mercado de tarjetas caribeña y la experiencia estadounidense.  Uno de los más evidentes es el uso de las tarjetas de béisbol como medio promocional de los principales auspiciadores y múltiples compañías asociadas al pasatiempo nacional.  Otra de las grandes similitudes es la inestabilidad en cuanto a la producción de tarjetas de béisbol debido a la falta de empresas que se dedicasen exclusivamente a cultivar este mercado.  No obstante, la tradición caribeña de producción de tarjetas de béisbol difiere de la experiencia estadounidense; ya que resultó ser limitada en la calidad del producto, la cantidad de tarjetas producidas y la variedad de productos disponibles en el mercado.  Sumado a ello, la información disponible sobre las tarjetas producidas en el marco de las ligas de béisbol caribeño ha sido insuficiente, contradictoria y en la inmensa mayoría de las veces no concluyente.  Por tal razón, es imperativo no cejar en el esfuerzo de ir tras nuestra herencia criolla…

Hasta la próxima.

Trivia de la semana anterior

¿Bajo qué nombre comenzó la compañía Topps a mercadear sus tarjetas de béisbol?

La compañía Topps Chewing Company se fundó en el año 1938 y su principal producto comercial era la goma de mascar.  En el 1947 la empresa fue incorporada y sacaron al mercado su producto más famoso, la goma de mascar Bazooka.  En el año 1951, la empresa comenzó a producir tarjetas de béisbol bajo su nombre corporativo Topps Chewing Company. Información obtenida del portal electrónico: http://www.fundinguniverse.com/company-histories/the-topps-company-inc-history/

Trivia

¿En qué año se instituyeron las Ligas Negras en los Estados Unidos de América?


[1] Robert F. Lemke, Ed. 2007 Standard Catalog of Baseball Cards. 16th Edition. Krause Publication. Estados Unidos 2006. págs. 407-409.

[2]  Id. págs. 264-270; 1083-1090.

[3] Id. págs. 503-510

[4] Véase nuestro artículo titulado: “Las Cosas por su nombre… (parte II)”. Publicado el día 23 de mayo de 2020.  Obtenido en el portal electrónico: https://beisbol101.com/2020/05/las-cosas-por-su-nombre-parte-ii/

[5] Leslie A. Heaphy.  The Negro Leagues: 1869-1960.  McFarland & Company Inc.  Estados Unidos. 2003. pág. 26

[6] Patricia C. McKissack, Fredick Mckissack Jr.  Black Diamond: The Story of the Negro Baseball Leagues.  First Scholastic. Estados Unidos. 1998. págs.110-115.

[7] Tony Piña Cámpora.  Serie del Caribe: Historia de la Confederación.  Publicado en el 2014.  Obtenido en el portal electrónico: https://docplayer.es/14518412-Serie-del-caribe-historia-de-la-confederacion-tony-pina-campora.html.  págs. 5-6

[8] Id.

[9] Rob Ruck. “Caribbean Baseball: Barefoot boys play ball in the cane fields at Batey 59.” Obtenido en el portal electrónico: https://revista.drclas.harvard.edu/book/caribbean-baseball

[10] Jamil Laboy. “Memorias de la Serie del Caribe”. Publicado el día 7 de febrero de 2020.  Obtenido del portal electrónico:  https://beisbol101.com/2020/02/memorias-de-la-pequena-serie-mundial/

[11] El primer conjunto de tarjetas producidas en dicho país fue publicado bajo el nombre de la empresa Cabañas.  Véase a Robert F. Lemke “Op Cit” pág. 82.

[12] Algunas de las empresas tabacaleras que produjeron tarjetas de béisbol fueron: El Príncipe de Gales Cigarretes (1909-1911); Nacionales Cigarros (1923-1924); Diaz Cigarettes (1924).

[13] Id. págs. 84-85

[14] Id. pág. 25

[15] Id. pág. 314

[16] Id. pág. 86

[17] Id. pág. 37

[18] Id. pág. 20

[19] Id. págs. 517-518

[20] Id. pág. 92

[21] Id. págs.133-134

[22] Id. pág.134

[23] En el caso de las tarjetas venezolanas se ha propuesto que tienen su origen durante la década de los 1920.  Véase los artículos de Miguel Dupouy GómezBarajitas de Béisbol de Venezuela de 1920”.  Publicado el 29 de diciembre de 2016.  Obtenido del portal electrónico: https://beisbolinmortal.blogspot.com/search/label/Barajitas%20Baseball; además de Miguel Montefusco. “Aquellas barajitas de las Estrellas de Béisbol” Originalmente publicado enla Revista Deportes en el año 1980. Obtenido del portal electrónico: https://beisbolinmortal.blogspot.com/2016/12/aquellas-barajitas-de-las-estrellas-del.html.  De igual forma algunos escritores han establecido la posibilidad que las tarjetas de béisbol venezolanas tuviesen su origen durante la década anterior.  Véase el artículo en el siguiente enlace: https://www.sportscollectorsdaily.com/rare-venezuelan-cards-discovered/.  No obstante, la ambigüedad de la información al respecto hace necesaria mayor investigación al respecto.

[24] Robert L. Lemke. “Op Cit” págs. 508-509

[25] Id. pág. 511

[26] Id. págs. 512-517

[27] Id. pág. 401

[28] Id. pág. 402

[29] Id. págs. 402-404

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