Reglamentación para proclamar un campeonato de bateo en las Grandes Ligas

Ted Williams

El béisbol se rige por unas reglas oficiales. La Regla 9.22 (a) gobierna la metodología que deberá utilizarse para proclamar a un Campeón de Bateo en las Grandes Ligas. Dicha regla dispone que para un jugador cualificar oficialmente al título de bateo, deberá tener un mínimo de apariciones al plato. Para calcular el mínimo de apariciones al plato se multiplica el número de juegos de la temporada regular por 3.1 (apariciones al plato). En Las Grandes Ligas se juegan 162 partidos en la fase regular, lo que multiplicado por 3.1 equivale a 502.2 presentaciones al plato y se redondea a 502. De ahí, que son 502 las apariciones mínimas al plato que se le exige a un jugador de Grandes Ligas para cualificar oficialmente como aspirante al Título de Bateo.

Ahora bien, ¿qué son apariciones al plato? Es el número de veces que un jugador se presenta a la caja de bateo e incluye los turnos oficiales, las bases por bolas, los pelotazos recibidos, los toques de sacrificios, los elevados de sacrificios y las veces en que el bateador alcanza la primera base por la interferencia de algún jugador defensivo. Los turnos oficiales son las presentaciones al plato de un jugador en las cuales batea de “hit”, es puesto fuera, ya sea ponchándose, con una rola por el cuadro, con un elevado que es capturado, cuando se embasa por error de la defensa o por jugada de selección. Toda esa gama de situaciones es lo que se denomina las presentaciones al plato. Por ende, para un jugador aspirar a ser Campeón de Bateo en Grandes Ligas tiene que tener, por lo menos, 502 presentaciones al plato.

Como es sabido, para calcular el promedio de bateo se divide el número de incogibles conectados entre los turnos oficiales al bate. Obviamente, no se considera un turno oficial al bate las bases por bola, los pelotazos recibidos, los toques de sacrificio, los elevados de sacrificios ni las veces que llega a primera base por la interferencia de un jugador defensivo.
En la Historia de las Grandes Ligas, hay cinco jugadores, que se proclamaron campeones de bateo que, con la reglamentación de hoy día, no lo hubiesen logrado por no haber consumido las 502 presentaciones al plato. A continuación, una tabla con los jugadores a los que hago referencia y, entre otras cosas, ilustra las presentaciones al plato que tuvieron en el año en que se proclamaron campeones de bateo.

JUGADOR/AÑO/LIGA/PAP/TO/H/AVG
Ty Cobb/1914/Americana/414/345/127/.368
Dale Alexander/1932/Americana/454/392/144/.367
Bubbles Hargrove/1926/Nacional/366/326/115/.353
Debs Garms/1940/Nacional/385/358/127/.355
Ernie Lombardi/1942/Nacional/347/309/102/.330

LEYENDA:
AÑO: Año en que se proclamaron campeones de bateo.
LIGA: Liga en la que jugaban.
PAP: Presentaciones al Plato.
H: “Hits” conectados.
TO: Turnos oficiales.
AVG: Promedio de bateo.
La tabla anterior evidencia que estos jugadores se proclamaron campeones de bateo en las Grandes Ligas sin que tuviesen un número considerable de presentaciones al plato y tampoco un número considerable de turnos oficiales al bate.

En el 1952 se aprobó una regla para definir a un aspirante al título de bateo. Pero la Regla de 1952 hacía referencia única y exclusivamente a los turnos oficiales. Conforme a la reglamentación de 1952, se multiplicaba el número de juegos de la temporada regular de las Grandes Ligas que, en aquel entonces eran 154 partidos, por 2.6, por lo que el jugador necesitaba consumir un mínimo de 400 turnos oficiales al bate para aspirar al título de bateo. Nótese que la reglamentación de 1952 no consideraba las otras presentaciones al plato (bases por bola, los pelotazos, los toques de sacrificios, los elevados de sacrificios ni las interferencias).

Así las cosas, para cualificar oficialmente al título de bateo en el año 1954, el bateador tenía que consumir un mínimo de 400 turnos oficiales al bate. Con esa reglamentación, el 1954, Ted Williams culminó la campaña con el promedio de bateo más alto de la Liga Americana, .345, producto de 133 incogibles en 386 turnos oficiales al bate. Sin embargo, por no haber consumido los 400 turnos oficiales se le despojó del título y se le otorgó a Bobby Ávila, quién sí consumió 555 turnos oficiales, en los cuales conectó 189 incogibles para promedio de.341.

En esa temporada de 1954, Ted Williams recibió 136 bases por bolas, le propinaron un pelotazo y bateó tres elevados de sacrificio. Si le sumáramos a los turnos oficiales de Ted Williams (386) las bases por bola recibidas (136), el pelotazo recibido (1) y los elevados de sacrificios (3), advertiríamos que tuvo 526 presentaciones al plato. A todas luces, con la reglamentación de hoy día, que utiliza el criterio de presentaciones al plato y no el de turnos oficiales, Ted Williams hubiese sido proclamado campeón de bateo. Por constituir una injusticia el que un jugador fuese penalizado por recibir bases por bolas, como ocurrió en el caso de Ted Williams, en el1957 se cambió la reglamentación que utilizaba como único criterio los turnos oficiales y se sustituyó por las apariciones al plato. A partir de 1957, se utiliza en Grandes Ligas la fórmula de multiplicar el número de juegos de la Temporada Regular (162) por 3.1 (apariciones al plato). Esa simple operación aritmética ilustra que un jugador en Grandes Ligas necesita 502 apariciones al plato para cualificar oficialmente al título de bateo. Dicho sea de paso, el último jugador en batear sobre .400 en las Grandes Ligas fue Ted Williams en el 1941 (.406). En aquella campaña, Ted Williams se convirtió en el único jugador en batear sobre .400, sin alcanzar los 200 hits; conectó 185 «hits» porque recibió 147 bases por bolas. Nunca conectó 200 «hits» en una campaña, ni siquiera en el 1949, cuando fue líder en apariciones al plato en la Americana con la increíble cifra de 730 porque también fue líder en bases por bolas con 162. En ese 1949, estableció su marca de «hits» para una temporada con 194.

Dicho lo anterior, abordemos el interesante caso de Melky Cabrera, cuando fue suspendido por dopaje el 15 de agosto de 2012. Para esa fecha, tenía 459 turnos oficiales en los que había conectado 159 incogibles; de ahí, su promedio de .346. A esos 459 turnos oficiales tenemos que sumarle las 36 bases por bolas que había recibido, un toque de sacrificios que había ejecutado y cinco elevados de sacrificio que había conectado: 459 + 36 + 1 + 5 = 501 apariciones al plato. Como podemos ver, aún le faltaba una aparición al plato para cualificar oficialmente al título de bateo. Obviamente, ese turno al bate no lo podía consumir porque estaba suspendido. Entonces la pregunta obligada, ¿ello lo descalificaba para aspirar el Título de Bateo? La respuesta es NO. ¿Por qué? Porque la Regla 9.22 (a) tiene una excepción que consiste en que si al jugador que ostenta el liderato de bateo le faltaran algunas apariciones al plato y se le adjudicaran las mismas como si hubiese consumido turnos oficiales al bate sin conectar de “hits” y aun así mantiene el mejor promedio de bateo, habría que proclamarlo oficialmente campeón de bateo. Si se le adjudicaba como correspondía, la aparición al plato que le faltaba a Melky Cabrera, como un turno oficial al bate en el que se fue en «blanco», su promedio de bateo hubiese sido .345(6) producto de 159 «hits» en 460 turnos oficiales al bate.

En el 1996, Tony Gwyn terminó la temporada con 498 apariciones al plato y su promedio de bateo era de .353 (149 «hits» en 451 turnos oficiales). Le faltaban cuatro apariciones al plato para cumplir con las 502 exigidas. Ante esa situación, se aplicó la excepción contemplada en la Regla 9.22 (a), se le añadieron cuatro turnos oficiales al bate como si se hubiese ido en “blanco” y, aun así mantuvo el mejor promedio de bateo (.349) por lo que fue proclamado oficialmente campeón de bateo. Ellis Burks (Colorado), terminó segundo con .344. De ahí, que la excepción a la Regla 9.22 (a), ya fue puesta en vigor en el caso de Gwyn y ese es el precedente en torno a este asunto.
Todo apuntaba, para bien o para mal, que Melky Cabrera, suspendido por el uso de sustancias prohibidas (testosteronas), se proclamaría campeón de bateo en la temporada de 2012 en la Liga Nacional, jugando para los Gigantes de San Francisco. Ahora bien, ¿la Oficina del Comisionado del Béisbol, muy contrariada con aquella situación, podía despojar del título de bateo a Melky Cabrera? No lo podía despojar bajo la Regla 9.22 (a), pero tal vez, bajo las prerrogativas o poderes que tiene el Comisionado del Béisbol para proteger la pulcritud del juego. Sin embargo, el entonces comisionado, Bud Selig, adelantó que no intervendría si Melky Cabrera ganaba el título de bateo mientras cumplía con la suspensión de 50 partidos por dopaje. Afortunadamente, el propio Melky Cabrera evitó la engorrosa controversia renunciando voluntariamente al título de bateo: «Para que quede claro, personalmente no tengo deseo de ganar un premio que sería visto ampliamente como manchado”. Eventualmente, su compañero de equipo, Buster Posey, se alzó con el título de bateo con promedio de .336, diez milésimas menos que Melky Cabrera que terminó oficialmente con .3456, que redondeado es igual a .346.

Hay otras ligas de béisbol donde se multiplica el número de juego de la fase regular por 2.7 apariciones al plato.

Mientras estudiaba este tema y practicaba la investigación correspondiente, quedé fascinado con la interesante e intrigante historia que regula lo relativo a la proclamación de un titular de bateo en las Grandes Ligas.

2 comentarios en “Reglamentación para proclamar un campeonato de bateo en las Grandes Ligas”

  1. En juegos de 7 entradas cuanto debe ser el mínimo de turnos para ser elegible entre los mejores bateadores si se jugaron 18 juegos cuantos turnos debió consumir

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