Santos Alomar Sr.: gran pelotero y mejor ser humano

Temprano hoy…con el sonido de una campanita…mi amigo, el celular, me dejó saber que tenía dos mensajes: «La ira y la intolerancia son las enemigas de la comprensión correcta.» Palabras de Mahatma Gandhi.

El segundo me comunicaba: «Si siente que lo está perdiendo todo, recuerde que los árboles pierden sus hojas todas las anualidades, todavía se mantienen erguidos y esperan que lleguen días mejores.» Palabras esa de aun autor desconocido.

El envió fue originado por un hombre nacido en Puerto Rico, el 19 de octubre en el 1943, en el pueblo de Salinas y cuyos padres fueron Rosa María Conde y Demetrio Alomar.

Su nombre…Santos «Sandy» Alomar que contando hoy con 78 anualidades y 61 días de vida es recordando como un gran pelotero…hombre decente e inteligente que militó durante l5 jornadas en el beisbol de las Grandes Ligas (1964-1978) con Milwaukee, Atlanta, Medias Blancas de Chicago, Yankees de Nueva York y Texas.

De pronto viene a mi mente el mutuo amigo, Miguel Andino Pastrana, a quien le vengo diciendo hace muchísimo tiempo, «Respeto a Santos en cantidad como ser humano y pelotero. Pienso que con el intelecto que Dios le dio, de no haber sido pelotero, pudo haber triunfado en la profesión que hubiese elegido.»

Los mensajes ya mencionados son prueba fehaciente de sus sentimientos. Su intelecto trasciende, por mucho, más allá de los terrenos donde jugó beisbol.

En charla reciente expresó, «Desde muy joven, viendo a mis hermanos jugar (Antonio, Rafael y Demetrio), aprendí mucho sobre el juego…sobre todo lo que debía y no debía hacer.»

(Nota: Los tres hermanos de Santos fueron destacados peloteros a niveles profesionales, sin embargo, ninguno de ellos jugó en las Grandes Ligas.)

«Poco a poco, también, fui comprendiendo que hay que cuidarse el físico…hay que prestarle mucha importancia a la salud.»

«Recuerdo que desde chamaquito quería saber quién yo era…como yo era…quería entender cómo lograr lo que quería en la vida. Desde entonces, aprendí que todo lo necesario…los ajustes en mi vida tenían que salir de mí mismo.»

«Desde muy joven, también, entendí que Dios es todo para el ser humano. Siendo muy tímido en esos tiempos, aun lo soy en un nivel, me pasaba gran parte del tiempo escuchando y observando…pero cuando tenía que hacerlo no temía preguntar.»

En las Grandes Ligas, el que fue bateador ambidextro, bateó a razón de .245 logrando 1168 imparables en 4760 turnos al bate y se robó 227 bases en 307 intentos para un 74% de efectividad. Pienso que Santos fue el primer «pillo» de bases de Puerto Rico respetado en la historia de las Grandes Ligas.

(Como dato curioso, el mejor «pillo» de bases de Puerto Rico, con 474, en el historial de las Mayores lo es su hijo, Roberto.)

Sobre su bateo, comentó, «Subí a las Mayores como bateador derecho, pero allá para el 1967, estando con los Medias Blancas de Chicago, opté por batear de ambos lados.»

«Antes de eso, en el 1964 perteneciendo a Milwaukee en su equipo «Denver AAA» en la Costa del Pacifico, lo había intentado…pero no continué.»

«Sin embargo, ya con los Medias Blancas como te dije, en el 1967 decidí finalmente hacerlo y después de esa temporada al igual que en el 1968…antes de ir a jugar en el invierno en Puerto Rico…fui a la Liga Instruccional del equipo en Sarasota, Florida…a practicar y practicar.»

«Finalicé mi carrera en el 1978 siendo un bateador ambidextro.»

En su historial, a la defensa, con el «cuero en la mano» fue muy eficiente. En esa fase, defendió la segunda en 1156 juegos, el jardín corto en 197, la tercera base en 43, la primera base el 14 y en los jardines en 8. Su fildeo fue un muy aceptable .976…dada su versatilidad.

Sobre el racismo que confrontó en aquellos tiempos en los Estados Unidos, recordó, «Diría que fue algo que pude superar…aunque no fue necesariamente fácil. Esas personas fueron criadas de esa forma…fueron víctimas de ese mal.»

«Sin aceptar sus comportamientos…dándome a respetar a mí mismo primero…sin tener miedo…comprendí que nada lograría poniéndome violento. Por lo tanto recurrí a mi paciencia y a mi fe en Dios y al final triunfé. Esas personas no eran superiores a mí.»

«Recuerdo que en 1963, jugando en Austin, Texas, con el equipo AA de Milwaukee, a mí me dejaban entrar al cine pues yo todavía no dominaba el inglés, pero si un pelotero negro-americano iba conmigo no lo dejaban entrar.»

«En otras ocasiones cuando viajaba con los equipos y llegábamos a lugares «racistas», no se nos permitía comer en restaurantes o en negocios comunes…los otros peloteros nos traían comida a la guagua-autobús.»

«En West Palm, Florida, hace mucho tiempo fuimos a un restaurante de propiedad de un cubano. Eramos Rico Carty, «Chi-Chi» Olivo, Ozzie Virgil, Felipe Alou y yo. Fue durante un entrenamiento primaveral, recuerdo, y nos dijeron que tendríamos que comer en la cocina.»

(O sea…lo del racismo es un «cáncer social» casi imposible de erradicar ya que sus raíces están «empapadas» con mucha maldad, con ignorancia e hipocresía…así piensa este que escribe.)

En la entonces Liga de Beisbol Profesional de Puerto Rico, Santos jugó con Arecibo, Ponce y Santurce entre el 1961 y el 1981.

Durante la jornada invernal 1977-1978, Santos arribo a la cifra de por vida en Puerto Rico de «1000 hits» luciendo entonces el uniforme de Santurce y es uno de seis en la historia a arribar al milenio: Ellos son Luis «Canena» Márquez con 1206…Carlos Bernier con 1107, Saturnino «Nino» Escalera con 1071, Santos Alomar con 1069, Juan Beníquez con 1039 y José Antonio Pagan con 1015.

Jamás olvido la decepción que experimente cuando un ejecutivo de Santurce, ya fenecido, nos pidió le entregase una placa Santos conmemorando su histórico logro. Para este servidor fue un honor.

Sin embargo, desde ese día comencé a comprender que el beisbol tiene una «cara fea y sucia», pues Santos merecía una bonita ceremonia, literalmente con «bombos y platillos», ante su fanaticada que para aquellos tiempos era cuantiosa en la liga.

Desde ese día comencé a predecir, en silencio, la lenta muerte de dicha liga en muchos aspectos. Estamos en el 2021…casi el 2022… ¡y con «dolor en mi alma» creo no estaba errado!

(Las estadísticas y datos de Santos en Puerto Rico pueden verlas aquí https://www.beisbol101.com/santos-alomar-3/ .)

En la continuación de nuestra charla, pensando en su pasado, comento, «En el beisbol siempre hay ciertas personas que ayudan a uno. En mi caso tuve muchas, pero recuerdo con un respeto muy grande a dos. Primero, un dirigente que tuvieron los Cardenales de San Luis con el equipo Tulsa AA cuando yo jugaba con Austin en la Liga de Texas en el 1963…se llamaba Grover Resinger.»

«Él creía mucho en mí y me decía que le gustaría tenerme en su equipo por mi potencial en el robo de bases. Luego, estando ambos con la organización de Chicago, donde el entonces estaba trabajando, cruzamos caminos una vez más.»

«Hubo un tiempo temprano en mi carrera que me decían que yo no podía batear, que no fildeaba…o sea…como que no daría el grado, pero Grover siempre me respaldó y me hizo creer en mí mismo. Ese hombre fue clave en mi vida.»

«El otro, cuando estuve con California (1969-1974) era «coach» de la tercera base…Rocky Bridges…y también me ayudó en cantidad. Con el respaldándome y aconsejándome quedé como líder de las Grandes Ligas en juegos jugados con 162…tanto en el 1970 como en el 1971.

(Nota)—Santos Alomar es el pelotero de Puerto Rico con más partidos consecutivamente jugados en la historia de las Mayores…648 entre en 1969 y el 1973.

En el presente, Santos Alomar reside un su pueblo natal…Salinas. Hablamos esporádicamente y confieso ser un fiel seguidor de este hermano mediante la magia de «Facebook», donde en ocasiones opina y educa sobre el beisbol. Sin embargo, disfruto en cantidad sus «posteos» ilustrativos o escritos relacionados con tratar bien a los seres humanos, amar al prójimo, respetarse a sí mismo y sobre todo su enorme fe en Dios.

Con alegría confesó, «Estoy muy feliz pues tengo conmigo a mi esposa María de los Ángeles Velázquez y a mi hija Sandia del Socorro Alomar. Son luces bonitas en mi vida. Es más…me cuidan…me protegen…son mis jefas…¡son mi todo!»

Conozco a Santos Alomar Conde hace más de medio siglo y no hemos compartido más ya que estando en el beisbol, en los medios noticiosos o vinculado en varias capacidades con las Grandes Ligas, ha hecho de este servidor en algo como un gitano. En Puerto Rico no resido hace ya sobre 30 anualidades.

En este ensayo me place emitir mi opinión generalizada del respetado hermano ante los ojos de Dios: Santos es un hombre serio…digno…integro…que posee una intensidad con grandes integrantes clásicos de valor para servir de inspiración, en muchos aspectos, para con la humanidad. Además, es un «Hijo de Dios» que posee «Su Verbo» e incansablemente no se detiene en llevar «Su Mensaje» a todos los seres humanos que pueda.

Y que no se me olvide… ¡es tan humano como usted y este servidor que escribe! Es un hombre noble y respetuoso que vive con los «Pies en la Tierra».

(Nota: En los próximos días estará ante la consideración de ustedes la segunda parte de este ensayo. Entre otras cosas, Santos hará referencia de inolvidables recuerdos de su vida en el beisbol…recordará a grandes e inmortales peloteros de las Grandes Ligas, entre ellos a sus hijos Sandy y Roberto, al igual otros datos de interés.)

(FOTO)—En San Diego, California, vemos cuando Santos Alomar recibe el «Premio Roberto Clemente 1987» durante el «Dia de Pelotero Latinoamericano» de manos del ideólogo del acto, Luis Rodríguez-Mayoral. (Foto cortesía de los Padres de San Diego.)

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