Un rayo cae dos veces en el mismo lugar

Mike Trout

El Premio a los Jugadores Más Valiosos de las Grandes Ligas, MVP, por sus siglas en inglés, tal y como se conoce hoy día, comenzó a otorgarse por la Asociación de Escritores del Béisbol en 1931.

Sin embargo, la Asociación de Escritores nunca ha definido con precisión o claridad el alcance de la palabra valioso. De ahí, que su interpretación está sujeta al análisis subjetivo de cada uno de los votantes.

Obviamente, el recipiente del premio debe haber tenido una destacadísima actuación, pero en la mayoría de las veces, ello, por sí solo no basta. Además de la destacada actuación, tradicionalmente el premio está vinculado a los logros del equipo al que pertenece el pelotero. Por ello, cuando los aspirantes al premio producen estadísticas bastantes similares, la “ratio decidendi” expresión latina, que significa literalmente en español «razón para decidir”, se inclina a favor del jugador cuyo equipo tuvo una mejor actuación. Esa relación vinculante o simbiótica entre la actuación del jugador y los logros de su equipo, ha jugado un papel decisivo en muchas votaciones.

Pero esa tesis no es nueva. En el 1931, la Asociación de Escritores el Béisbol otorgó por primera vez el premio. Ese año, en la Liga Americana, el promedio de bateo de Babe Ruth fue de .373, conectó 46 jonrones, empujó 163 carreras, su “slugging” fue de .700 y un increíble porcentaje de embasarse, .495; se embasó prácticamente la mitad de las veces que fue al cajón de bateo.  Los números de Ruth fueron asombrosos. La pregunta obligada, ¿ganó el premio? No. El premio lo obtuvo el lanzador zurdo, Lefty Grove, que concluyó con marca de 31-4 y 2.06 de efectividad; estadísticas también impresionantes. La diferencia fue que los Atléticos de Filadelfia, equipo al que pertenecía Lefty Grove, terminó primero en la Americana (107 -45) y los Yankees de Ruth, segundo (94-59).

Ahora bien, esa tendencia no es inflexible. En el 1987, André Dawson ganó el MVP en la Nacional y su equipo, los Cubs de Chicago terminaron último en la División Este de la Nacional (76-85). En el 2003, Alex Rodríguez se alzó con el galardón en la Americana y su equipo, los Vigilantes de Texas, terminaron último en la División Oeste (71-91). Pero históricamente existe una relación vinculante entre la actuación del jugador y los logros de su equipo.

Sin embargo, en el 2016, la votación para los premios Más Valiosos de la Asociación de Escritores del Béisbol fue muy interesante y antagónica. Los escritores que votaron en la Nacional utilizaron criterios distintos a los utilizados por los votantes de la Americana. Los de la Nacional optaron por los criterios tradicionales, no así los de la Americana que echaron a un lado el récord de ganados y perdidos de los equipos y evaluaron la valía del pelotero para su conjunto, independiente del lugar donde finalizó la novena.

En la Nacional, los tres finalistas jugaron para los equipos que terminaron primeros en sus respectivas divisiones: Daniel Murphy (Washington), Kris Bryant (Cubs) y Corey Seager (Dodgers). Mientras, Nolan Arenado, cuya actuación fue sobresaliente e inclusive, merecedora del premio Más Valioso, ni siquiera fue escogido entre los finalistas. Arenado fue líder en ambas ligas en carreras empujadas con 133, colíder en jonrones en la Nacional con 41 y su promedio de bateo fue de .294. Sus números en esos tres departamentos, que son los que definen la mítica Triple Corona, fueron superiores a los del ganador del premio, Kris Bryant (39 HRS., 102 CE y .292). A ello hay que añadir que Arenado fue segundo en “slugging” en la Nacional (.570) y que ganó el Guante de Oro por 4ta. ocasión consecutiva defendiendo la esquina caliente, la misma que patrulló con regularidad, Kris Bryant.

Desafortunadamente, Colorado terminó con marca de 75-87, por lo que Arenado ni siquiera fue finalista. Fue justo el galardón otorgado a Bryant, pero Arenado, como mínimo, debió figurar entre los tres finalistas de la Nacional. Evidentemente, sus estadísticas y logros fueron empañados por las 87 derrotas de su equipo, lo que avala que los votantes de la Nacional utilizaron los criterios tradicionales y se inclinaron a favor de los jugadores, cuyos equipos encabezaron la tabla de posiciones.

Contrario a la Nacional, en la Americana en el 2016, solamente uno de los tres finalistas militó en un líder divisional, Mookie Betts de Boston. Los otros dos, José Altuve (Houston) y Mike Trout (LAA), jugaron para equipos que terminaron tercero y cuarto respectivamente, en la división Oeste.

Trout, el sensacional jugador de Los Ángeles, tuvo en el 2016, otra espectacular campaña. Fue líder en tres categorías ofensivas en ambas ligas y primero en ocho departamentos en la Americana. Encabezó las Grandes Ligas en carreras anotadas (23), bases por bolas recibidas (116), por ciento de embasarse (.441). Además, fue líder en WAR (“Win Above Replacement”) con 10.6. Amerita dedicar un párrafo para brindar una breve explicación de lo que significa el WAR.

El “Win Above Replacement” define mejor que ninguna otra estadística, la valía de un jugador para su equipo. Para calcularlo se utilizan fórmulas aritméticas que evalúan los distintos aspectos del juego con el propósito de medir la contribución de un jugador a las victorias de su equipo por encima de un reemplazo. Más que una simple estadística, es una ecuación matemática. Debido a la multiplicidad de factores que se utilizan para calcularlo, la fórmula no está estandarizada. Por ello, Fangraphs, Baseball-Reference y Baseball Prospectus, utilizan sus propios cálculos con resultados ligeramente diferentes.

Volviendo a Trout, considerado el jugador más completo del béisbol, terminó segundo en la votación para el Más Valioso de la Americana en su primer año, 2012 y su equipo terminó tercero en el Oeste. Terminó segundo nuevamente en el 2013 y su equipo volvió a terminar tercero en el Oeste. En el 2014, por fin obtuvo el premio Más Valioso y no fue coincidencia que su equipo terminara primero en el Oeste; más aún, fue el equipo más ganador en las Mayores ese año con 98 victorias. En el 2015, volvió a terminar segundo en la votación y su equipo terminó tercero en el Oeste.

En el 2016, tuvo otra fabulosa campaña; no así su equipo que terminó cuarto en el Oeste con marca de 74-88. Las 88 derrotas de Los Ángeles, presagiaban que por cuarta ocasión en cinco años llegaría segundo en la votación, aun cuando sus estadísticas eran incuestionables. Su rival, Mookie Betts, también tuvo una temporada colosal y su equipo, las Medias Rojas de Boston, arribaron primero en la complicada División Este.

Mookie Betts fue líder en total de bases con 359, segundo en bateo con .318, anotó 122 carreras (una menos que Trout), empujó 113, 13 más que Trout, se robó 26 bases en 30 intentos (87%), conectó 31 jonrones (dos más que Trout), ganó el guante de oro y su WAR fue de 9.6 contra el 10.6 de Trout. Además, Boston ganó 93 juegos.  

El “pennant” de Boston en el Este parecía inclinar la balanza a favor de Betts. Pero en el 2016, los votantes de la Americana optaron por no atribuirle tanta valía al primer lugar de Boston y optaron por utilizar como “ratio decidendila valiosa aportación de Trout, independientemente de las victorias o derrotas de su equipo. El resultado de la votación le hizo justicia a Trout que produjo, de una u otra manera, el 17% de las carreras de Los Ángeles y no tuvo control de las pobres aportaciones de sus compañeros. Por ello, uno de los más sorprendidos al conocerse la votación fue el propio Trout, no porque dudara de sus logros, sino por la tendencia de los escritores a votar por el candidato del equipo ganador. 

En el 2019, volvió a caer el rayo en el mismo lugar. En la Nacional, los tres finalistas jugaron para equipos que alcanzaron la postemporada. El MVP, Cody Bellinger jugó para los Dodgers, Christian Yelich, para Milwaukee y Anthony Rendon para los Nacionales.

En la Americana, los tres finalistas jugaron para equipos del Oeste de la Americana. Dos de los finalistas jugaron para equipos que alcanzaron la postemporada; Alex Bregman (Houston) y Marcus Semien (Oakland). El tercero, Mike Trout, jugó para Los Ángeles, que terminaron cuarto en el Oeste a 35 juegos de Houston y a 25 juegos de Oakland. Evidentemente las estadísticas de los tres fueron sobresalientes y dignas de haber sido seleccionados finalistas para el premio en la Americana. No obstante, la lucha por el galardón se centró en Mike Trout y Alex Bregman. De hecho, ambos obtuvieron los 30 votos para el primer y segundo lugar. 

Mike Trout, indicó que esta había sido su mejor temporada ofensiva. Fue líder en la Americana en “Slugging” (.645) y en Porcentaje de Embasarse (.438). Además, conectó 45 jonrones (marca personal), empujó 104 carreras y anotó 110 en 134 juegos.

Por su parte, Alex Bregman superó en varias categorías ofensivas a Mike Trout. Bregman, conectó más extrabases (80-74), empujó más carreras (112-104), anotó más carreras (122-110), tuvo mejor promedio de bateo (.296-.291), fue líder en bases por bolas (119) y conectó 41 cuadrangulares, cuatro menos que Mike Trout (45-41).

Houston, fue el equipo más ganador de las Grandes Ligas (107) y estableció marca de victorias para la franquicia. Sin lugar a dudas, la indiscutible valía de Alex Bregman, fue clave en la exitosa campaña de Houston porque los Astros tuvieron lesionados a sus titulares, José Altuve, George Springer y Carlos Correa. Mientras ello ocurría, Bregman jugó en 156 de los 162 juegos de la temporada. Pero, sobre todo, inició jugando en el campocorto en 59 partidos ante la ausencia de Carlos Correa. Ello ilustra dramáticamente su valía.

Mientras, la incuestionable aportación de Mike Trout evitó que Los Ángeles terminaran en el frío sótano del Oeste. Los Ángeles (72-90), terminaron a seis juegos por encima de los sotaneros Marineros de Seattle (68-94), pero quedaron a seis juegos del tercer lugar ocupado por los Vigilantes de Texas (78-84).

Ciertamente, no se puede penalizar a Mike Trout por el descalabro de su equipo, pero a todas luces las aportaciones de Bregman fueron más valiosas para los Astros.  

En resumidas cuentas, los criterios que utilizaron los votantes de la Americana, se alejan un tanto del concepto tradicional de lo que significa el MVP.

Pero, enhorabuena para Trout porque, no solamente estamos en presencia del jugador más completo del béisbol, estamos en presencia de un jugador generacional y uno de los mejores de todos los tiempos.  

Photo: bleacherreport.com

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