Julio Cruz: «Para ayudar a tu equipo ganar…no hay que ser una superestrella».

De vez en cuando hablo telefónicamente con el otrora, mayormente, segunda base que milito en Grandes Ligas (1977-1986) con Seattle y Medias Blancas de Chicago….Julio Cruz.

No le veo en persona hará dos décadas…desde que visitaba a Seattle en mis funciones con los Texas Rangers y Tigres de Detroit. Esa ciudad que perdura en mis recuerdos desde el 1959, pues allí residí un tiempo y jugué béisbol juvenil.

Julio Cruz, de padres Boricuas (Julio Cruz y Lydia Vargas) nació en Brooklyn, Nueva York, el jueves 2 de diciembre del 1954 y que criado por sus abuelos maternos ya que su padre «echo a correr» desde que él era un chamaquito. Su querida madre mantuvo su rumbo positivo cristiano y trabajo con la firma «TOPPS»…la firma que aun produce «toleteros» (tarjetas de fotos con estadísticas) de peloteros de Grandes Ligas.

Conocí a Julio cuando lució el uniforme de los Cangrejeros de Santurce y en una ocasión en el Aeropuerto Internacional de Puerto Rico (Luis Muñoz Marín) me comentó allá temprano en los 1980, si la memoria no me es infiel, «Mi familia era de la religión Adventistas del Séptimo Día y tuve buena orientación sobre la vida desde muy joven.

«Sin embargo, durante mi temprana juventud no había mucho que hacer…que no fuera «janguear» con amigos y buscar problemas.»

En el 1968, en unión a familiares la vida le ubico en la periferia de San Bernardino, California y allí curso estudios en el «junior college» de dicha ciudad. Allí, además, tuvo como amigo a Brian Billick, quien conduciría a los Ravens de Baltimore al triunfo en el Super Bowl 35 en la historia del futbol norteamericano.

El 7 de mayo del 1974, Julio estampó su firma en un contrato de los Angelinos de California y su primer dirigente a nivel de las Ligas Menores se convirtió en un ejemplo a respetar y seguir…Larry Himes.

(En su historial en las Menores, el jugador de la segunda base y el campo corto…bateador ambidiestro…en participaciones diversas…militó en 455 juegos acumulando promedio de bateo de .279 con 243 bases robadas en equipos representativos de California, Seattle, San Diego, Medias Blancas de Chicago y Dodgers de Los Ángeles…entre 1974 y 1988).

Su debut en Grandes Ligas fue con Seattle versus los Angelinos el 4 de julio del 1977, logrando 2 imparables.

Con estatura de 5′ 9″ y un peso de unas 165 libras, Julio jugó en las Mayores (1977-1986) bateando al son de .213 con 23 jonrones, 279 carreras impulsadas, 916 imparables y 343 bases robadas. En total, Julio vio acción en 1156 juegos en dicho nivel y anotó 557 carreras.

Robando bases se destacó marcadamente en su historial con Seattle y Medias Blancas de Chicago. Entre el 1978-1983 tuvo temporadas sucesivas de por lo menos 40 estafas y es uno de muy pocos en la historia con por lo menos 80% en éxitos en intentos de robo de bases con por lo menos 300 almohadillas estafadas. En más…de por vida se robó 343 en 421 intentos para una efectividad de 81.5%.

Otro logro de Julio Cruz fue que en el juego de Seattle versus Cleveland el 7 de junio del 1981, en 18 batazos por la segunda base no cometió error alguno.

De espíritu noble y con buen verbo (mayormente en inglés…aunque parla en el idioma de Cervantes) a Julio se le acreditan las siguientes palabras, «Para ayudar a tu equipo ganar…no hay que ser una superestrella.»

En el 1983 fue canjeado de Seattle a Chicago por el jugador del cuadro, nativo de Puerto Rico, Antonio Bernazard. Julio contribuyó a llevar a Chicago a acción post-temporada regular.

Su último juego en Grandes Ligas fue el 31 de agosto del 1986 versus Texas y no consumió turno oficial al bate. Tenía en

Un par de temporadas antes, me había mencionado, «Tengo molestias en las rodillas. El haber jugado tanto sobre grama artificial en Seattle me está afectando ahora.»

En otra ocasión en Chicago me dijo, «Mi ídolo en el béisbol desde chamaquito siempre lo fue Roberto Clemente y cuando estaba en las Ligas Menores tuve en mi cartera siempre un «toletero» de Roberto.»

El Julio Cruz que conocí hace ya unos cuarenta calendarios siempre ha sido un caballero con gran intelecto y entiendo que nuestra amistad-hermandad tiene como común denominador el sentir hacia la demás personas.

Hay un relato interesante publicado por un rotativo de Seattle hace algunos calendarios: <Julio Cruz, allá para el 1982, en el Aeropuerto Sea-Tac (Seattle-Tacoma) conoció a una dama luchando contra el cáncer. El hijo de la dama, Skip Kulle, relató que desde ese día, Julio se mantuvo en contacto con su familia….le visitó en el hospital…le regalo una camisa de juego oficial del equipo…le regaló boletos para todas la familia y al ella fallecer poco después…en silencio…apenado…le rindió sus respetos a todos ellos…de una forma sencilla y muy sincera.»>

Grandes honores post-carrera en las Grandes Ligas…jamás han sido deseos o metas por parte de Julio Cruz. Él ha preferido ayudar a deambulantes en la periferia de Seattle y continuar en el camino pavimentado para el por el Plan Divino de Dios.

El 15 de septiembre del 2004, sin embargo, su labor entre las líneas de cal y como un ciudadano ejemplar inspiro su exaltación al Salón de la Fama de la Herencia Hispana del Béisbol. Lo último que supe de su envolvimiento con los Marineros de Seattle es que ha participado desde hace bastantes temporadas en las narraciones del equipo.

Cuando pienso en Julio Cruz…le recuerdo como un hombre noble que es portador de una «Alegría Divina-Regalo de Dios» en misión de proclamarla y compartirla con sus congéneres!

(FOTO) Durante el «El Día del Pelotero Latinoamericano 1983» en el Comiskey Park de Chicago vemos, de izquierda a derecha, al relevista Boricua, Juan Agosto, al ideólogo de la actividad y autor, Luis Rodríguez-Mayoral, a Julio Cruz y el fenecido en el 2002 astro de la tercera base de México, Aurelio Rodríguez. (Foto cortesía de los Medias Blancas de Chicago).

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